lunes, agosto 16, 2010

Realidad > Ficción?


Se encontraba en un laberinto lleno de espejos, de pie, recostado en una pared, procurando recobrar el aliento perdido tras tantísimos años de ejercicio, exprimiéndose la cabeza mientras se iba recuperando, desafiando a su imaginación, intentando averiguar dónde estaba la salida de aquel vítreo laberinto... El sudor se deslizaba por su frente muy lentamente, sus ojos verdes estaban disfrazados de rojo, máscara facilitada por el agotamiento físico y mental. Llevaba dando vueltas sin encontrar la salida a aquel críptico sitio durante casi 18 años... Y ahora parecía que el cansancio se iba a apoderar de él para arrebatarle la tan ansiada victória después de tanto tiempo encerrado. Frunció el ceño con furia, apretó los puños y sus ojos se volvieron del color de la agresividad... ''NO, ESTE NO ES EL SITIO DE DETENERSE!'' Se dijo a sí mismo con ira, intentando no resignarse a caer preso de lo que parecía la única salida: En lo alto del laberinto, en en el techo, había un agujero considerablemente grande, y un montón de sujetos le observaban desde el, tendiéndole la mano, invitándole a unirse a ellos. Pero no iba a caer en su truco... Siguió corriendo por los estrechos pasillos con brío, con la camiseta muy sudada. Las piernas le pesaban, los ojos y la cabeza le dolían, el sudor le ardía en los poros de la piel, los latidos los sentía disparados a velocidades inimaginables, pero no iba a rendirse. Corría, de un pasillo a otro, ahora derecha, luego izquiera, ahora subiendo escaleras, saltando desniveles, intentando encontrar el hilo de oro que lo sacaría de aquella pesadilla. Los individuos en la ventana del techo miraban, siempre con la misma expresión de no sentir absolutamente nada, con la mano tendida, esperando su rendición con ansia... Pasaron muchos años, y el chico, ya un poco más viejo, finalmente cansó de correr y luchar por encontrar la salida. Se dobló de rodillas en el suelo, rendido ante el cansancio, respirando rápidamente, con los ojos clavados en el suelo. Los espejos parecían reirse de él, reflejando la situación penosa en la que se encontraba. Empezó a sollozar, con el mentón muy tembloroso... No sabía lo que le esperaba, pero sabía que no era bueno... Aunque prefería aferrarse a eso antes que seguir corriendo para siempre por escapar del laberinto. Poco a poco empezó a volver la mirada hacia donde estaban los individuos extraños tendiéndole sus respectivas manos. Estos seres se sintieron triumfadores, pues sabían lo que se avenía. Sintiéndose humillado y derrotado, desesperado por tantos años corriendo por el laberinto de los espejos que no parecía acabarse con el deseo inalcanzable de escapar, finalmente decidió, muy a su pesar, aferrarse a su única solución: Poco a poco, mirando a los individuos, se secó las lágrimas, y empezó a tenderles la mano a los sujetos. Cuando la tuvo tendida, los sujetos sonrieron con malicia, y una luz blanca lo cegó todo. Poco después, un chico se despertó gritando:

- NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

Resoplando medio incorporado en su cama, sudando, intentó enfocar sus ojos verdes, mirando las sábanas que lo arropaban. Contempló su cuarto, y sintió la luz del día entrando por su ventana. Escrutó con la mirada cada rincón de la estancia, sin encontrar rastro del laberinto, pero no se sintió aliviado en absoluto, algo no estaba en su sitio... Se levantó de la cama, se duchó, se vistió, desayunó, y salió a la calle a que le diera un poco el aire y ver si podía superar la confusión proporcionada por lo que había parecido ser una pesadilla. Ya en la calle, observó el montón de sujetos parecidos a los de su sueño, caminando cada uno con un rumbo distinto, desconocido para él, con sus respectivas caras de indiferéncia pero sin tener la mano tendida ni mirárle a él constantemente. Unos más gordos, otros más delgados, unos hablando por teléfono, otros mirando el reloj, unos más altos, otros no tanto, más morenos, más rubios... Cuando se vió rodeado de aquella masa de sujetos y vió lo que estaba sucediendo, comprendió que finalmente su sueño se había hecho realidad: Los sujetos tendiéndole la mano en el techo del laberinto le habían atrapado para siempre en el mismo laberinto, representado de otro modo. Sintió que estaba irremediablemente destinado a correr para siempre entre pasilos apretujados cargados de espejos siendo siempre observado por aquellos extraños y aterrorizantes individuos que le ofrecían una alternativa exactamente igual a la que ya tenía, sin jamás poder alcanzar la salvación.

10 comentarios:

Elizabeth dijo...

Entonces...¿el destino esta escrito?
Desesperante si crees en ello, si crees que no puedes cambiarlo.
Quizás después de todo, tengamos que aprender de nosotros mismos y no de lo que nos rodea.

Ál dijo...

Quién ha hablado de destino en el texto? Yo no veo la palabra por ninguna parte...

Elizabeth dijo...

"Sintió que estaba irremidablemente destinado a correr para siempre entre pasillos apretujados..."
Me referia a eso. Me quedo con otras cosas que dice el texto, pero el final me ha parecido interesante.

Ál dijo...

Jaja, es modo de describir la situación, no que realmente esté descrito así... Pero me gusta que te guste :D

Ninfa Poética dijo...

Nunca me han gustado los laberintos, la simple idea de imaginarme en uno de ellos me agobia... asique me he agobiado un poquito metiendome en el papel del protagonista xD
pero esta muy bien el texto!

Dafne Isern dijo...

Yo solía tener una pesadilla en la que me encontraba en un laberinto sin salida. ¡Era horrible! Creo que fue una de las peores pesadillas que he tenido jamás.

P.D: Yo también apuesto por "Los ojos verdes" sin dudarlo un segundo. Recuerdo que hace unos años la profesora de castellano nos pidió que leyésemos en voz alta el poema de Bécquer que más nos gustase, y yo leí ése :)

DonLimpio dijo...

Laberintos... siempre he pensado que es peor perderse en un desierto de oscuridad, que en un lugar creado para confundir. Los sueños... son muy oscuros ¿verdad?

pd: cada vez me gusta más tu blog :D

Ál dijo...

PD: Pelota...!

Ninfa Poética dijo...

No Ál... darle mi primer beso a él no fue dárselo al equivocado...

Ál dijo...

Pero el resto no dista tanto de lo cierto... No?