miércoles, agosto 25, 2010

Sueños oscuros.


''He was such a cold one. Every time someone tried to look in his depths always found nothing but despair... Such a cold eyes, such a black-as-night hair, such a numb body, such a static and lifeless thoughts, seeing how the was time passing to him, staring, watching, expecting nothing, never aspiring to something, stalking to himself, never smiling, never asking, never saying sorry, always without saying nothing... Prisoner of his very own. What people could never see was that all he ever wanted was to take out his bad feelings, to scream, to feel...''




Y ahí estaba, en la acera. Ese chico tan guapo pero tan.... Raro... Estaba apoyado al lado de un semáforo, pero no cruzaba... El semáforo se había puesto en verde ya muchas veces, pero no parecía importarle en absoluto. Él tan solo se limitaba a observar algo que parecía ausente de la Tierra, de todo pensamiento humano... Como si pudiera contemplar algo que los demás no podían. Se trataba de un chico alto, delgado, de espaldas más o menos anchas, naturales, no de gimnasio. Siempre vestía descuidado, no le importaba que llevar. Tenía el pelo muy negro y más o menos largo, de melena, y unos ojos preciosos negros como la noche pero carentes de cualquier indicio de lo que se pueda llamar vida. Brillantes pero sin luz. Casi nadie le había visto sonreir, y los que lo habían hecho eran familia suya, y lo habían visto en muy contadas ocasiones, según todos tenían entendido... Tampoco se lo oía hablar en algo que no fueran monosílabos... No le gustaba relecionarse, y no porque los demás no le gustaran o SÍ le gustaran, sinó porque no se gustaba a sí mismo... No revelaba sus sentimientos y no hablaba de sí mismo. Tenía una amiga, y otro amigo que era un chico, con los que a veces quedaba para hacer un café. Sus dos únicos amigos eran también de una belleza sobrenatural, y tenían bastante más vida que él. A menudo le decían que tenía que tomarse las cosas con más ilusión, que tenía que vivir la vida y salir de ese estanque mental, pero él cada vez les escuchaba menos y tenía menos ganas de verles... No quería que los demás se entrometieran. Se movió del semáforo. Hacía rato que estaba ahí, y ya eran las 8:30 y era oscuro y su familia probablemente le esperaba para cenar. Echó a andar con parsimónia, con sus ojos tan fríos ausentes en otra dimensión desconocida para todos. El frío de la noche pasaba tocando sin verguenza su piel blanca, cortándola. A quién se le ocurría llevar manga corta en hinvierno? Empezó a subir la avenida que lleevaba a la calle del bosque, donde estaba la casa tan grande que tenían sus padres. Era una calle tenebrosa, y, como el nombre de la calle indicaba, estaba en un pequeño bosque a pie de montaña pero a la vez cerca de la ciudad. Las sombras de los tenebrosos árboles lo acompañaban, como viejas amigas. Empujó la negra verja de la gran casa y entró. Cruzó el enorme patio y subió las escaleras hasta el portal, el cual abrió. Su madre le fue a saludar con amabilidad y le ofreció la cena en la adornada vajilla de porcelana que tenían: Una deliciosa sopa de las que preparaba, añadiendo hueso de jamón para darle sabor, y un roast beef para chuparse los dedos. En cuanto acabó de cenar ayudó a su madre a recoger las cosas de la comida y subió los tres pisos que hay hasta su cuarto, y se encerró allí. Después de cenar se sentaba en una butaca que había colocado de cara a la penumbra de la noche y el bosque. Siempre se quedaba ahí hasta caer vencido por el sueño. De las 21:30 el tiempo le pasó volando hasta las 00:00, sentado en su butaca, contemplando el exterior de la majestuosa y costosa finca, con la frialdad que lo caracterizaba. Los párpados se le cerraban y las manos le pesaban... El cansancio se apoderó de él, para meterlo en el confesionário de los sueños, los cuales conocían todo su pasado y su presente, y escuchar el ''menú del día''. No. No... En realidad el sueño era el gestor de su manicómio interior, donde tenía encerrada una víctima castigada desde que nació, en un sótano, atada a las negras y frías cadenas, aprisionada tras una verja a 80 pisos bajo el suelo... Y una vez sumido en el sueño, se reunió con él para gestionar el historial de la víctima, como cada noche. Caminó por un suntuoso pasillo de paredes blancas y suelo negro liso, caminó hasta toparse con una verja blanca que tenía un timbre colocado al lado. Tocó, acostumbrado al protocolo. Se oyó el característico ''peeeeep'' de cuando alguien te abre al otro lado del interfono. Andó hasta toparse con un pequeño despacho donde estaba sentado un hombre de pelo oscuro repeinado, con gafas, con ojos azules como el hielo, de unos 45 años, con cara de malo, sonriéndole con malicia, esperándole como cada noche.

- Hola sr. Sueño

- Qué tal estás hoy? Cómo cada noche?

- Si señor.

- Bien, eso está muy bien... - Dijo con falso interés, con un falso interés que disfrazaba la crueldad detrás de la máscara ofrecida. - Y bien? Vamos? - dijo acto seguido

- Por supuesto... - Contestó el muchacho.



El señor Sueño se levantó de su bonita y pulida mesa y cogió un pequeño dossier sujetado por un clip donde constaba el expediente diário de la víctima que tenían encerrada, la misma que iban a ver. Echó a andar por el pequeño pasillo detrás de la mesa, seguido del chico. Llegaron hasta lo que parecía una jaula, y se metieron dentro. En ella habían botones que marcaban los pisos. El señor Sueño pulsó el -80. Fueron bajando en esa espécie de jaula... Debajo del despacho del señor Sueño, en los sótanos, los distintos pisos parecían una espécie de cueva, como si el despacho diera una impresión falsa de lo que realmente esconde el cruel hombre. Fueron bajando pisos, y en cada piso, entre rejas, habían recuerdos suyos, todos tristes. que daban a entender la frialdad del jóven, la falta de ganas de vivir... El jóven Los contemplaba impasible, a sabiendas de que eran SUS recuerdos y de que estaban ENCERRADOS. Llegaron hasta el último piso, donde encontraron una enorme verja negra, con un orificio en medio. El señor Sueño sacó una llave del bolsillo de su túnica blanca de psiquiatra y abrió. Entraron a un sitio muy oscuro y encendieron una pequeña luz ubicada sobre una mesa. La luz reveló el cuerpo de un muchacho castigado, colgando de las cadenas atadas a una pared, con cicatrices. El prisionero levantó la vista y los miró con furia. Era un muchcacho igual que él. El pelo muy negro, los ojos muy negros, muy delgado... Era él, atado. Cuando el chico miraba al prisionero le daba la sensación de estar viendo un espejo que revelaba exactamente lo contrário a sí mismo. El chico y él se estuvieron mirando un rato, y el señor Sueño estaba complacido, sonriendo con la malícia de cada día, contemplando las cosas con sus ojos azul hielo, cubiertos por las gafas. El chico le dió la espalda al encadenadp y echó a andar, sin sentir nada pese a verse a sí mismo atado.


- Cuánto tiempo más te dominará?! Cuánto tiempo más te tendrá sumido en su pesadilla?! EH? Por cuánto? Cuánto más estaré aquí encerrado? Por cuánto más negarás tu parte buena y renunciarás a la vida? Por cuánto más me negarás, siendo yo tus sentimientos positivos y solo restarás tú, la parte mala de ti mismo?! Te está engañando!!!!!


El chico se detuvo y movió un poco la cabeza sin darse la vuelta, mirándole de reojo por encima del hombro.

- Tú no existes. Sabes perfectamente lo que el doctor dice: Si te suelto, me harás daño. No puedo quitarte esas cadenas.... Si lo hiciera, los demás me verían débil... Albergar sentimientos se lo dejo a los débiles como tú. Jamás confiaré en algo que no pretende hacerme ningún bien, y el bien es no dejar que te hagan daño, mantener la pureza...

- NO, ESTÁS EQUIVOCADO! ESO ES LO QUE ÉL QUIERE QUE CREAS! EN QUÉ MOMENTO TE HE INTENTADO HACER DAÑO? ME ENCERRARON AQUÍ CUANDO TU Y YO TENÍAMOS 5 AÑOS! JAMÁS HE PODIDO----

- BASTA! BASTA! BASTA! - Dijo el chico furioso, respirando con dificultad, harto de la confusión y de no saber a quién hacer caso, harto de sí mismo. - CÁLLATE! NO QUIERO VOLVER A OIRTE! SI BAJO AQUÍ ES PARA AYUDAR AL DOCTOR A HACER SU REVISIÓN! ÉL ES QUIÉN ME QUIERE HACER BIEN!

- Bien, bien, muy bien, ha llegado el momento, querido. - Dijo el señor Sueño intentando contener una malvadísima sonrisa, derrochando maldad por cada poro de su piel, por sus azules ojos detrás de sus gafas. - Ha llegado el momento definitivo, el momento de ponerle fin a este impostor. La revisión ha acabado, y tú has procedido de modo adecuado. Estoy muy orgulloso. Toma, te lo has ganado. - El señor Sueño le tendió una inyección con un líquido verde. - Ya sabes que hacer - Dijo poniéndose muy serio.

Cuando se calmó, el chico cogió la inyección y se fue acercando a su otro yo con lentitud. Al verlo, éste se puso frenético, empezó a hacer fuerza, a tirar de las cadenas deseperadamente, intentando salvarse...


- ESTÁS LOCO! NO TE DAS CUENTA DE QUE SI LO HACES VAS A MORIR?


El jóven siguió andando hacia el, sin dejar que el otro le nublara la mente y doblara sus pensamientos. El prisionero se revolvió cada vez con más rabia.

- NOOOO! NOOOO! NO LO HAGAS! NO LO HAGAS!

El chico levantó la inyección y se la clavó al preso en el pecho con furia, y presionó para que saliera el líquido verde que le robaría para siempre la vida a su víctima... Se despertó en su butaca, como cada día, y oyó una voz malvada, aún intentando despertarse del letargo, con sus párpados pesantes, sin poder mirar de cara a la claridad del día naciente, que pentraba en sus pupilas cegándole...


- Bien hecho, hijo, JAJAJAJAJAJAJAJAJA!!


No entendió nada, pero ya jamás volvió a ver al doctor sueño, ni a sus amigos, ni se llevó bien con la madre que tanto le había querido a pesar de su modo de ser, y no tuvo más remedio que encerrarse en su torre, en su habitación, apartado por siempre de todo y de todos. Las sonrisas ya se habían ido, el amor había desaparecido, la contemplación y la admiración se habían esfumado, y ya solo le quedaba su parte negativa... En ese momento comprendió que realmente había muerto, no físicamente, si no algo mucho peor, y que ya jamás nada le ayudaría a remediar ese error que tenía la finalidad de evitar el dolor y los malos sentimientos que los demás podían hacerle sentir. Había tendido una barrera entre él y el mundo PARA SIEMPRE y lo peor de todo era que no sentía nada respecto a ello...

9 comentarios:

Xumiichurry dijo...

De verdad se puede llegar a matar todo lo positivo que hay en nosotros? No sé... espero que no, siempre habrá algo, por tonto que sea, por negativos que seamos, que nos consiga esbozar una pequeña sonrisa, algo que nos demuestre que merece la pena abrir los ojos un día más al despertar. Si no tenemos parte positiva no nos podemos llamar ser humano, y mucho menos persona. Deber ser realmente triste acabar con toda tu ilusión tú mismo en sueños.
Yo sigo intentando lo imposible y partiéndome los huesos hasta conseguir ser tan fuerte que no haya monje shaolin que se atreva a mirarme, pero sonriendo de vez en cuando, claro.

Ál dijo...

Jajajajajaja, lo del monje... XD. Bueno, solo es una historia... Y lo único que busco con mis historias es que a raíz de ellas, la gente piense en algo que sugiero en mis textos, además de que gusten, claro XD.

DonLimpio dijo...

Por suerte nunca me acuerdo de mis sueños jaja

Xumiichurry dijo...

Puta... pura... palabras prácticamente sinónimas jajaaja. No pasa nada. Sí que me gustó tu historia, bastante además. Sobretodo me hizo pensar y... sentir un poco de claustrofobia, incluso ganas de gritar al personaje xD. Pero a veces estaría bien poder tener al Sr. sueño cara a cara para poder hablar con él.

Ál dijo...

Sinónimas, dice, Jajajajajajaja.

Elizabeth dijo...

Otra vez te has superado, esta engancha aun mas que las otras, casi se me secan los ojos de no parpadear por querer leer el final xD
Si eres un poco vulnerable es mas facil de lo crees caer a ese sotano y destruirte a ti mismo, pero siempre hay algo a lo que agarrarse para salir.
Aunque a veces no se encuentre y acabe en un tragico final,como el protagonista.

Ál dijo...

No lo hagas! NOOOOOO!

Xumiichurry dijo...

Con un "feliz cumpleaños" me bastaba... Pedazo comentario, lo siento, me he quedado medio tonta leyéndolo jajaja. Para mí 17 minutos pueden llegar a valer más que 17 vidas si se saben aprovechar.

Ál dijo...

Bueno... Depende, multiplica 17 x 60 y cuenta los segundos... XD. Es lo típico: Cómo está el vaso? Medio lleno o medio vacío¿?