jueves, diciembre 09, 2010

Sólo son tan buenos como el mundo se lo permite.


Sin duda era una noche oscura, de esas en las que uno no quiere salir, una de esas en las que uno prefiere taparse con la manta hasta arriba, una de esas en las que crees oir sonidos que no están sonando, una de esas en las que el viento es capaz de sacar tus miedos más profundos para exponerlos a una oscuridad alumbrada únicamente por una Luna suspendida en el cielo, cubierto por nubes negras, que impiden ver las estrellas... Una noche de escalofrio en las que, tapado e intentando sentirte seguro de todo eso, cierras fuerte los ojos, esperando con ansia dormir antes de que puedas darte cuenta y ansiando que llegue el mañana y te salve de todo. Una noche para olvidar.... Aunque no para todos. No era hora de salir a la ciudad, pero menos aún era hora de salir a la iglésia donde estaba el cementerio, que estaba unos kilómetros más arriba de la ciudad, en una pequeña colina a la cual se podía llegar por un pequeño sendero. Dos figuras se encontraban sobre el tejado de la iglésia, una sentada en el tejado y la otra apoyada con una mano en la torre del campanario y la otra mano en la cintura, con los pies cruzados. Sus sombras se mostraban igual de oscuras que la noche, enfatizadas por la ténue luz de la nublada y solitaria Luna, sin compañía de sus habituales estrellas. Contemplaban la noche con una tranquilidad sobrenatural para cualquier persona que estuviera en el mismo sitio y en las mismas circunstáncias. Los ojos rojos de la figura apoyada en la torre del campanario brillaban con un destello malévolo, y sonreía de modo satisfecho, exhibiendo unas facciones duras, agresivas. La otra figura parecía desorientada, triste... Estaba con las manos cruzadas, como si rezara, y con la cabeza cubierta por una capucha, un tanto agachada... Sentada en el tejado. Su actitud delataba intranquilidad. Sus labios se movían, y el vendaval arrastraba unas palabras que se confundían con el silbido incesante del viento:

- Puedo correr sin parar, huyendo del peligro hasta el fin del mundo.
- Puedo esconderme en cualquier rincón por pequeño y húmedo que sea.
- Puedo saltar todos los obstáculos que interrumpan mi camino y volar si hace falta.
- Puedo camuflarme entre las ramas, puedo convertirme en otra persona, puedo parecer de piedra siendo papel.
- Puedo ser sombra y escurrirme entre las calles.
- Puedo aparecer en el momento menos adecuado o escabullirme sin dejar pistas.
- Puedo ser todo lo que quieras, pero nunca seré lo que esperas.
- Puedo hacer todo aquello que este en mi mano, pero seguiréis ahí, para siempre, ahogándome poco a poco.
- Sois la termita que corroe la madera, el parásito que chupa la sangre, el cáncer de la vida.
- Sois todo aquello contra lo que lucho diariamente y, sinceramente, estoy agotada...

(...)


- The ghost in the shell:
Hablas sobre tu realidad... Lo que te rodea... Sobre cómo te hace sentir. Es evidente que se trata de un sentimiento acerca de la realidad que forma tu día a día... Asfixiándote, torturándote, corrompiéndote... Por que a veces, la realidad y sus habitantes pueden ser asquerosamente vomitivos. Son capaces de sacar lo peor de ti, sin importar lo que hagas o donde te escondas... Están ahí, invadiendo tu intimidad... Observando, apuntando con un dedo acusador.

- The phantom of the opera:
Mentí el otro dia cuando te dije que no importaba lo que pudieran decir sobre mi. Mis miedos y mis pensamientos, eso es lo que me asfixia...

- The ghost in the shell:
Y esos miedos, de dónde vienen?

- The phantom of the opera:
No sé... Ni siquiera creo que quiera saberlo.

- The ghost in the shell:
Y dime, puedes vivir con el miedo, la inseguridad, la incerteza de ni siquiera saber si quieres saberlo?

- The phantom of the opera:
...

- The ghost in the shell:
Te da miedo no encajar... Por un lado te gusta ese sentimiento de no pertenecer claramente a ningún lado... Te hace ser más tú, más única... Más viva... Pero algunos días la realidad te traiciona, te pega una patada en la boca y te da la espalda, haciéndote sentir derrotado. Te levantas y dices, afrontando tu cruda realidad con pesadumbre: ''Toca volver a la rutina''. Y es como si te miraran, como si observaran, como si juzgaran, como si estuvieras pendiente de la etiqueta que te están a punto de colgar para luego clasificarte... Y no queremos ser sentenciados de un modo tan cruel. Nos da miedo, nos hace sentir aterrados, nos hace estar pendientes de sus movimientos, y cuando te quieres dar cuenta, estás actuando como uno de ellos - Dijo en medio de una risita cruel, mirándola sin piedad, sabiendo que la estaba torturando mentalmente, sabiendo que estaba aplastando su mente... - Es como si al colgarte la etiqueta, te metieran en un enorme pozo oscuro y húmedo con los que llevan la misma etiqueta que tú... Y entonces es cuando te das cuenta que ser distinto tiene un precio muy alto que a veces pagas siendo marginado, deshechado como un leproso... El precio de a menudo sentirte solo... Tristeza... El sentimiento de sentirte incomprendido, aislado, enfadado, rabioso con el mundo, deseando que se pudran en lo hondo de otro pozo como el tuyo... Y te preguntas porqué, una y otra vez, y ves sus caras indiferentes, apuntando con firmeza cual es el lugar de los de tu calaña, el sitio que te corresponde, el sitio donde tus cadenas te atan, remarcando que es así y no hay vuelta de hoja ni un felices para siempre.

- The phantom of the opera:
Por eso construyes un muro?

- The ghost in the shell:
Por eso ni siquiera debemos permitirles el lujo ni la satisfacción de ver cómo lo que hacen puede dolernos... Por eso les hago creer que la máscara que llevo es la que realmente me hace ser como soy, por eso soy un monstruo para ellos, una cosa non grata... Les muestro mi lado falso, una pared formada a partir de los reflejos más oscuros de mí mismo... A monstruos como tú o como yo no nos interesa que corrompan nuestra perturbada paz, ni que nos enfaden con sus mentiras y tonterias. Tan sólo somos unos condenados, atados por las cadenas del destino y con una hoz colgando, apuntando directamente a nuestro cuello... Un sentimiento de condena que nos hace volver locos por cada segundo que pasa y vemos cómo esa hoz se balancea, haciendo temblar nuestra realidad, temiendo que ese pueda ser nuestro último segundo y que cuando queramos darnos cuenta, ya sólo seamos una sombra.

- The phantom of the opera:
Pero yo no soy así... Yo no quiero creer que la realidad es así de triste...

- The ghost in the shell:
Mírame a mi! Yo simplemente me rio de ellos en su cara y ellos ni se dan cuenta... Están más preocupados por sí mismos. Son mucho más felices siendo ignorantes, pero yo disfruto de mi solitaria paz mientras me mofo en sus caras sin que se den cuenta, provocando un juicio falso que por lo general, me divierte más que me aflige... Y río al ver el falso resultado del falso juicio, sabiendo que son tan simples que ni siquiera se molestarán en entender el porqué, ni siquiera por entender si unos actos tan excéntricos son incluso posibles.

- The phantom of the opera:
Sólo te falta la risa de malvado de fondo... Das miedo.

- The ghost in the shell:
Una vez oí una frase que me marcó, y mi mundo y realidad, podrido para muchos, dicta que para seres como tú o yo es aplicable... A menudo mi lado oscuro me hace pensar en ella, arrojando cualquier haz de luz al lugar más oscuro de mis entrañas, haciendo que mire al mundo por encima del hombro, con desprecio, pensando que no son más que pobres desgraciados cogiendo ticket para su juicio final... Que están sentenciados a vagar por un túnel oscuro por el que pasa un tren a toda velocidad que arrasa con lo que se encuentre en medio.


El viento silbante pareció establecer una pausa caótica, exasperante... Como si estuviera dejando tiempo para coger aire para lo que iba a decir el individuo...



''Sólo son tan buenos como su mundo se lo permite''



La conversa se detuvo a medida que las hojas otoñales de los árboles volaban con el frio viento que soplaba con furia, jugando con ellas caprichosamente en una noche oscura como pocas se han visto... Los dos seres, uno desoncertado y desorientado y el otro satisfecho y malvado, riendo de su propio sentimiento de desquicio, de su locura, rabia, y incluso su misma maldad, compartieron la vista de un cielo poblado de nubes sombrías, dejando entrever entre los bancos de oscuridad formados por las nubes una Luna que parecía el centro de todo, brillando en medio de tanta oscuridad, como un rayo de esperanza que apuntaba directamente al pobre individuo desconcertado y desolado, que se negaba a creer lo que su acompañante le decía... Animándole a que no perdiera la esperanza.

5 comentarios:

Elizabeth dijo...

Esta vez si que me has dejado sin palabras :)

Ál dijo...

Gracias por tu aportación con unos fragmentos de texto, han sido cruciales, Elizabeth.

1600 Producciones dijo...

Me gustó, me quedo rumiándolo un rato más...

Ál dijo...

Bienvenido sea cualquier indicio de pensamiento o filosofia.

Pura vida dijo...

Uauu, me ha tocado un poco esta frase:
Puedo ser todo lo que quieras, pero nunca seré lo que esperas.

Si señor, quiero más!
Beseteees