domingo, septiembre 05, 2010

Ansias NO argumentadas.


Y es que cuando te fuerzas, no lo consigues, no hay modo... Te sientas en la silla, sintiendo que quieres escribir algo para llenar ese agujero llamado ansia, pero a la que le das a nueva entrada, las cosas cambian para muchos, sobretodo si eres uno de esos que les gusta improvisar. La página siempre será la misma, pero... Nosotros no. Una experiencia fugaz que nos de lo que nos falta para escribir un buen relato. Una sensación que haya sido breve pero intensa. Una frase bien argumentada que nos haya hecho reflexionar e inspirado algo... Mil millones de formas de inspiración ARGUMENTADA... La cosa es cuando te apetece escribir gratuitamente. Empiezas con un relato, y no lo acabas, no estando completamente satisfecho. Borras. Escribes otro. Vaya porquería. Miras al ordenador con indignación, sabiendo que éste no tiene la culpa. Las personas son inestables, tienen recuerdos que les vienen como un flash y desaparecen del mismo modo, tienen memoria selectiva, tienen SENTIMIENTOS. Un día uno se sienta ( desde mi punto de vista preferiblemente por la noche), y tal cuál se ha sentado a escribir, le ha dado a nueva entrada y las manos escriben solas. Un bonito paisaje marino acompañado por personajes turbados, con una trama que tiene gancho, una casa enorme dispuesta a ofrecernos temores inimaginables, un bosque misterioso poblado por seres no menos misteriosos... Histórias memorables, de esas que curiosamente gustan a uno mismo y a los que la leen, de esas que te dejan profundamente satisfecho y saciado, de esas que te lees día sí y día también pensando que podrías escribir así de bien siempre. Lo peor es recordar que hay noches que ese mecanismo curioso se activa y te da la tan perseguida inspiración para saciar la comunmente conocida, archienemiga, ansia de satisfacción. Nada más lejos de la realidad... Porque en el momento que uno piensa eso está pasando por alto la constáncia y el límite de la inspiración humana, muy limitada a momentos y desbordante en otros, siempre potenciada por los sentimientos, que pueden sentar como un auténtico éxtasis, un chute que te da un subidón, y si te preguntan por el bajón de luego contestas que te da lo mismo, total, te has quedado satisfecho y saciado... Como si de una droga real ( que yo diría que es incluso más real que las que existen) se tratara. Lo curioso es que cuanto más gratuitamente intentes escribir, más verás cómo se te escapa el tren, siendo tú un trabajador dormido que lo pierde con las maletas en la mano corriendo detrás de él, apretando con fuerza y furia el botón para abrir las malditas compuertas que te dan acceso a tu medio de transporte personal e intransferible que te lleva a un destino peculiar: La inspiración. Evidentemente, en ese tren en el que te preparas un buen argumento, no irás acompañado de cualquiera. Irás acompañado de quién TÚ quieras: Una chica muy guapa, un buen amigo, un agudo enemigo, una persona malvada sin razón de ser, un sentimiento que a través de la imaginación mientras vas en el trayecto a la inspiración te ha ayudado a aconseguir plasmar ese miedo o ese sentimiento hasta un punto insospechadamente real... Plasmar algo de ti, una carencia, una virtud... Un pequeño reflejo de ti, vamos... Porque de algún modo, está relacionado contigo... Una vez más, nada más lejos de la realidad, puesto que el trabajador pierde ese tren mientras pulsa el botón un 80% de las veces que lo intenta, llegando a la hora por los pelos a escribir algo decente, estando el pobre trabajador mal arreglado, cansado, echo polvo, habiendo cogido taxi en vez de ese bonito tren... Lo que se dice ''un apaño'', vamos. Todo sea, todo, todo, todo, por un momento de paz con uno mismo sabiendo que has escrito algo mínimamente decente. A algunos os parecerá curioso el relato, sintiéndoos identificados... Otros, pensarán que el mamarracho detrás de la pantalla se aburría mucho... Pero, sinceramente, lo más curioso de la situación es que cuando uno no encuentra la inspiración para escribir ese algo mínimamente decente y sin querer resignarse a coger ese taxi que dice claramente que has llegado tarde, y se nota. Qué hace uno cuando llega tarde y pasa de resignarse a coger ese taxi? Se resigna a despotricar contra la situación. En conclusión: Maldita INSPIRACIÓN!... Pero, entre nosotros, el caso del trabajador resignado a NO coger ni siquiera el taxi y que se dedica a despotricar contra su própio error, no es mi caso, verdad? ( cara intrigada por conocer la respuesta)

7 comentarios:

Xumiichurry dijo...

no, no es tu caso para nada. Tu caso es cuando esperas al tren pero no pasa, llamas a un taxi pero no hay ninguno libre, nadie para mientras haces autostop y aún así consigues llegar a donde te propones por ti mismo.
Que si te falta inspiración para escribir tú escribes sobre la falta de inspiración.

PD:Muy bueno tu último comentario.

Ál dijo...

Y ves cómo el tren se va, impasible, resignado, mirando con desgana al mugriento taxi...

Ninfa Poética dijo...

uf
odio cuando no tienes inspiracion para escribir... es una de las peores sensaciones del mundo

Pablo JJ dijo...

¿Alguien ha visto la película "La vida de los otros"? el protagonista en un dialogo inspirador le confiesa a su esposa: "Sólo tengo dos miedos, a no poder escribir y a perderte". La hoja en blanco es un enemigo traumático. no obstante, cuando sufro de ello, tan sólo recuerdo una cita que leí por ahí "el escritor no se hace de lo que pública sino de lo que arruga".

PD.(busquen la edición conmemorativa de cien años de soledad y lean los ensayos que acompañan la novela, esa frase salió de ahí de seguro".)

Ál dijo...

Buen argumento...

Elizabeth dijo...

Seguro que no tenias inspiración? A mi me parece que has aprovechado bien la situacion para escribir algo que tiene mucho sentido.
Como siempre, sacas algo de todo, me sacas de quicio xD
Un dia se te va a calentar la cabeza de tanto pensar en cosas que hagan pensar a los demas xD
Haber si hablamos yaa!!!!

Pura vida dijo...

Ai, me hace tanta ilusion que leas cosas mias, gracias de verdad.

voy a leerte un poco. Un besin :)