viernes, junio 24, 2011

Paint it black


El veneno fluye por las venas... Corroe, arde, lo emponzoña todo. Encerrada a oscuras, con las ventanas cerradas dejando apenas pasar un haz de luz, una figura tirada en la cama, en tensión. Agarra fuerte las sábanas... Tiene la cara contra el colchón, apretada. Tiembla y solloza desconsoladamente. La oscuridad no podía concebir un mejor ambiente para dar lugar a una escena tan dolorosa. Los pensamientos fluyen a toda velocidad en un entorno donde el tiempo parece haberse detenido... Cada flash que proyecta un pensamiento en nuestra mente acerca la figura a un dolor enloquecedor. Agarra más fuerte el colchón, deshace totalmente la cama, sigue temblando y sollozando. La realidad convertida en una mera espectadora de una escena irreal en la que solamente los pensamientos se mueven. Tiempo y espacio? Sinsentido. Palabras elegidas por arbitrariedad que no tienen ninguna clase de significado en esa situación en la que la figura se siente tan desprotegida. Es esa misma figura a la que no le importan los conceptos tiempo o espacio... Sin embargo, la aguja marca los segundos eternos, impasible. Uno, más uno, más uno, más uno, más uno, más uno, más uno... Tic-tac. A base de sumar granitos de arena el reloj hace una montaña en la que, sin darnos cuenta, ha sumado ya media hora. La realidad vuelve un poco al cuerpo entumecido por el llanto. Los ojos, enrojecidos, llorosos, distorsionados, distinguen con poca claridad lo que observan, de modo borroso. La mente, exhausta, ha exprimido hasta la última gota de locura. El tiempo sigue fluyendo, y la figura ya no tiembla. La estancia parece tener algo más de luz. La agonía empieza a ver su fin, sentenciada por un momento de dolorosa racionalidad que nos obliga a pensar con claridad. El aire, viciado, acumulado en el ambiente, agobia. El cuerpo desconocido empieza a moverse, lentamente, indiferentemente... Solamente desea salir de la estancia. La puerta se abre, la luz entra. Indiferente, se acerca hasta la cocina y bebe un vaso de agua. Se lava la cara y mira su reflejo en la ventana. Una cara exhausta, de ojos cansados y sin ninguna clase de luz propia... Dolido por la visión, permanece estático ente el reflejo con cara inexpresiva. Poco a poco, vuelve a la habitación, abre la ventana, y se tumba en la cama un momento. Empieza a verlo todo más claro. Los pensamientos ya se mueven a su velocidad normal, cosa que no causa el mismo dolor. Las proyecciones se antojan fantasmales, ya no son tan reales. Se sienta en el escritorio y enciende la luz de mesita. A través de la ventana se ve el atardecer, la puesta del sol, con nubes teñidas de rojo en el cielo. Buscando el alivio, el individuo, la figura, coge su pluma, buscando la determinación. Se decide, con la pluma en la mano: establece un pacto con el objeto. Un pacto que actúe como antídoto a su dolor. La pluma será el enlace al dolor de su alma. Levantando el brazo al aire, sosteniendo la pluma como un cuchillo, haciendo una mueca de enfado doloroso, deja caer el brazo sobre un poco más abajo de su muñeca derecha. La pluma se clava, la sangre empieza a brotar. El objeto empieza a llenar el depósito de tinta, gracias a la maniobra. El pacto se sella: A cambio de un poco de dolor extra a modo de sangre, la pluma purgará el veneno que corroe al individuo, gota a gota. Con el brazo sangrante y sin importarle, empieza a escribir cada uno de los dolorosos pensamientos que vertieron el dolor sobre su cuerpo y su mente. El tiempo fluye, el brazo sangra, la mano escribe, el dolor se va... Que gran pacto, curar el veneno a costa de un bien tan preciado. Ya no hay dolor, tan solo líneas escritas en tinta oscura. Ni un ápice de dolor... La realidad ha invadido al individuo, y le sabe bien, le sabe muy bien. El aire lo acaricia,y trae el olor del atardecer para él. Con tranquilidad, deja la pluma en su sitio de nuevo, sabiendo que pasará mucho tiempo hasta que tenga que volver a sellar el pacto, hasta que las gotas de veneno lo inunden de nuevo... Y con esa página, completa una libreta escrita en la misma tinta negra, que expresa una oscuridad, un dolor, una agonía, ese entumecimiento y desconsuelo indescifrables, inexplicables, residente en cada uno de los individuos igual a él que había en esa tierra de entes arbitrarios y confusos, y que no era 100% comprensible hasta que se experienciaba, e incluso después de haberlo experienciado escapaba a la comprensión total. Una mirada tranquilizadora, observando desde una distancia prudente, una cara con mueca de preocupación sincera, una mano serena sobre la espalda... Un mensaje relajador... ''No estás solo''.

martes, junio 07, 2011

Play


Pausa. Un tiempo de paréntesis. Un momento de soledad. Un instante de silencio después de una pelea. Una fracción de tiempo muerto. Un estar a solas, con los pies sobre la tierra, y con la cabeza en un mundo que no tiene nada que ver con el que vives, con el mundo en el que te hallas de cuerpo presente. Volar, alejarte, y sentirlo todo lejos, como estar en una cámara insonorizada en medio de una multitud que chilla estridentemente y te desgarra. Oír ese rumor, ese zumbido, como el de un insecto que bate las alas, ese susurro del viento enfurecido corriendo a través de las hojas de los árboles. Ver como todo se mueve a una velocidad vertiginosa y tú, el centro de todo. El engranaje que no funciona, que no gira, el inmóvil, el imperturbable, el observador, en estado de shock aparente. Miras pero no ves, escuchas pero no oyes, hueles pero no percibes, tocas pero no sientes. Miras esa línea perdida que separa el cielo y la tierra. La miras con intensidad. Tu mente entra en un estado de vacío donde nada existe, donde nada tiene sentido, donde todo es de una profundidad increíble en comparación del mundo real. Donde la belleza roza lo irreal, la belleza de un TODO detenido en torno a ti. Te alejas más, ya no hay susurros, no hay zumbidos, apenas ecos que retumban. Los ojos pierden el color. Las pupilas se dilatan. Te fundes con el horizonte. Nada. Nada de nada. El tiempo no fluye, el aire no corre, la vida no existe, tan solo tú y tus ojos, que observan el horizonte. Fuera de tí, flotando... Los pensamientos ya no se mueven en la cabeza... Como parar una película. No piensas, ergo no existes. Dejas de ser la substancia pensante, afligida por cualquier cosa: Exámenes, futuro, trabajo, dinero, pareja, sentimientos, quehaceres, recados... Minucias cotidianas que te turban. Como no aspirar a nada, como no tener nada que perder... Notas un ligero golpe en la espalda. No le haces caso, tus ojos siguen centrados en el horizonte. Otro golpe. El mar sereno e inmóvil de tu cabeza emite unas ligeras ondas. El cielo recupera un poco su color, tus pupilas están algo menos dilatadas. Otra palmada. Te han dado un electroshock. Has revivido. Oyes voces, muchas voces a tu alrededor, un barullo ensordecedor: Coches, motos, autobuses... Y percibes una presencia borrosa a tu lado que te habla, se dirige a tí.

- Eh...!!

- .... Eh...?

- En qué piensas tío? En qué planeta estás? Jajaja

- ...

- El autobús ya ha llegado, vamos que lo perdemos, hoy tenemos examen final, recuerdas? Como nos lo perdamos tendremos que ir a sufi.

- ...

- Tío, estás empanado... Va hombre, que me voy sin tí.

- Sí, vamos...




Y.... Play!


El autobús deja la parada. Todo vuelve a moverse. Fin de la pausa.
Bienvenido a la república independiente de tu rutina. Ojalá fuera una película: Pondríamos pausa y ya la seguiríamos viendo cuando nos apeteciera.







''Hello, hello, hello... Is there anybody out there? Just nod if you can hear me...
Is there anyone home?
Come on, come on, down... I heard you're feeling down
Well I can ease your pain, get you on your feet again
Relax, relax, relax... I need some information first
Just the basic facts, can you show me where it hurts?
There is no pain, you are receding... A distant ship's smoke on the horizon
You are only coming through in waves...
My lips move, but I can't hear what you're saying...
When I was a child, I had a fever... My hands felt just like two balloons...
Now I've got that feeling once again, I can't explain you would not understand
This is not how I am...
I have become comfortably numb.
Okay, okay, okay... Just a little pin prick, there will be no more
Aaaaaaaahhh!
You may feel a little sick.
Can you stand up, stand up, stand up? I do believe it's working good
The will keep you going for the show, come on it's time to go
There is no pain, you are receding... A distant ship's smoke on the horizon
You are only coming through in waves...
My lips move, but I can't hear what you're saying...
When I was a child I caught a fleeting glimpse out of the corner of my eye
I turned to look but it was gone, I cannot put my finger on it now
The child has grown, the dream is gone...
I have become comfortably numb...''

miércoles, abril 06, 2011

Estabilidad


La mano se movía poco a poco con la carta en ella, procurando no generar ninguna corriente de aire que pudiera romper el equilibrio de su pequeña pero firme obra de ingeniería. El castillo de naipes al cual iba a añadir una estructura más se levantaba, amenazando con caer en cualquier momento... Sin embargo, el as de picas en la mano del niño se desplazaba muuuy lentamente, pero fuera de toda duda que pudiera alejarle de su objetivo. Los ojos azules repasaban cada movimiento que su mano hacía lentamente para no derribar aquella obra de la que tan orgulloso estaba por ser la primera vez que llegaba tan lejos. Sin quererlo, generó algo de corriente con la mano y el castillo osciló. Asustado, el niño se quedó muy quieto y tragó saliva, sin hacer un gesto. Aliviado al ver que nada sucedía, se atrevió a mover la mano un poco más. Poco a poco, fue depositando la carta encima de otras dos que hacían punta y permitían colocar una de modo horizontal. Haciendo un gesto triunfal con el puño pero lo suficientemente flojo como para no desmoronar el castillo, el niño saboreó el momento de victoria y echó mano de dos de las pocas cartas que ya le quedaban por poner. El final se acercaba y eso le entusiasmaba. Avivado y ardiendo en ansias por obtener otro logro parecido, poco a poco fue colocando las dos cartas en un extremo de las que estaban en horizontal, para dar lugar a una nueva base en la que colocar otro piso. Esta vez movió las manos demasiado rápido, y del castillo se desplomaron tres de los cinco pisos, quedando los dos más bajos intactos de puro milagro. Quedándose desorientado con sus dos cartas en la mano, el niño contempló la ruina de su trabajo. Enfadado y indignado, dió un golpe a lo que quedaba de su castillo de fantasía, derribando lo que momentáneamente había sido un exponente potencial de su orgullo. Viendo el caos de los naipes en el suelo y sin gato risón que pudiera darle amparo o consejo para rehacer todo el destrozo, se resignaba a escuchar la estridente voz de la reina de corazones que chillaba a voces: ''Que le corten la cabeza...!!''. Se trataba de que su mundo particular de las maravillas había volado, literalmente, a modo de fragmentos de ilusión, divididos en naipes de distintos colores y símbolos. Cruzado de brazos, con el ceño fruncido y los labios apretujados, mirando con furia las cartas abatidas por el barrido de indignación realizado por él mismo... Olvidadas, las cartas yacieron en el suelo cerca de un día antero, hasta la tarde siguiente. El niño decidió que ante tal enfado era preciso dejarlas tiradas, sin ni siquiera recogerlas, pues ése era su castigo, ya que él no era el culpable, sinó los naipes, que se oponían a sus designios. A la tarde siguiente, correteando por casa con su avión de juguete y simulando como que volaba, pasó por accidente por delante de todo el desperdicio de cartas desperdigadas aquí y allá y se quedó quieto, plantado ahí, mirando con curiosidad el suelo. Un sentimiento de compasión de lo más humano se apoderó de él y decidió recoger todas las cartas y ponerlas sobre la mesa ( Pobres, habrían pasado mucho frio en el suelo). Las cartas reposaban sobre la mesa, y el niño las miraba en silencio con cara de reproche. El tic-tac del reloj sonaba impasible, acompasando los latidos de su pequeño corazón... Tras una breve pausa de reflexión, las cogió todas y hizo pequeños montones, decidiendo que no solamente era apropiado recogerlas, sinó que además, como todo el mundo, aquellas cartas merecían una segunda oportunidad. Pacientemente y sabiendo por experiencias pasadas el riesgo que corría al reempezar la arriesgada tarea, se puso manos a la obra con cierto recelo pero innegable ilusión a levantar de nuevo el castillo de naipes de sus fantasías, aquel del que podría estar tan orgulloso por que había hecho con sus propias manos... El pobre no sabía la de miradas de reproche más que le lanzaría a las cartas, sin llegar a construir el castillo entero, siempre quedándose muy cerca y estando totalmente convencido de que los culpables eran los naipes. Uno siempre es más feliz en la ignorancia... O eso dicen.

domingo, febrero 13, 2011

Puro teatro


- Déjame ser Shakespeare hoy. Déjame encarnar su pluma. Déjame sentir sus personajes. Dame esa poderosa imaginación capaz de plasmar hasta el más doloroso de los dramas, hasta las más acertadas preguntas y afirmaciones sobre nuestra propia existencia. Déjame vivir mirando de frente a una calavera y en un momento de cuestionamiento hacia uno mismo, preguntarme con el corazón corrompido por la duda si ser o no ser es la cuestión, con la sensación de que el montón de huesos inerte entiende lo que digo. Déjame sentir que los sentimientos me han traicionado y que me resigno a mi irremediable soledad a la luz de una luna, que todo lo ve y ampara, acompañado y observado por los oscuros ojos de una blanca calavera. Tan triste, tan solo, tan mio, tan singular y perfecto para un final digno de mención en soledad. Quizás todos algún día podemos imaginar ser Pablo Neruda e imaginar, de capa caída, que somos capaces de ''Escribir los versos más tristes esta noche''. Un Prometeo encadenado, una Antígona. Un Romeo sin Julieta, un Tristán sin Isolda. Tan solo la parte incompleta del cuento, un 50% garantizado por la aflicción. Tener la sensación de vivir detrás de un telón rojo de terciopelo, interpretando tragédias ante la sorprendida y expectante cara del público, con una bonita máscara blanca triste, metiéndonos en cada frase, en cada ambiente, por distinto que pueda ser. Vivir encerrado en un drama? Suena demasiado dramático. Quizás deberíamos invocar otro tipo de poder en nuestros momentos de bajón, poderes que quizás en ese momento no imaginamos, pero que serían el doble de conciliadores... Hoy, te pido que me des el poder para poder cerrar el libro sin que acabe siendo un Orfeo que mire atrás en su salida del infierno.

( Irritada) - Shhhh...! Calla hombre! Quién es el actor, tú o ellos?

( Saliendo de trance) - Eh...?

( Divertida) - Pero tú en qué mundo estás?

( Desconcertado) - Ehhh...

La risa escapaba de los labios rojos de la jóven chica. El pelo de color negro como la noche y de ojos almendra... Y las mejillas... Aquellas mejillas rosadas como un melocotón de agua maduro ardían. La contemplaba, atónito, siguiendo sumergido en el sueño. No era consciente de si soñaba o no. Alargó el brazo poco a poco, hasta depositar su mano en la mejilla. La acarició con los ojos cerrados, como quien quiere disfrutar de pasar la mano desnuda por un campo de trigo. Cada centímetro de su cara... Fue desplazando la mano, hasta dejar caer poco a poco un dedo por los labios, muy poco a poco. Los dos se miraron, sumidos en un arrebato de pasión surgido de la nada... De aquellas pequeñas cosas que tanto gustan. Mirándose intensamente, clavándose los ojos el uno al otro, dejando pasar los segundos, y éstos parecían horas... Un éxtasis profundo, tan pasional como cualquier otro. Un señor que se desplazaba elegantemente por el plató delante del telón y habló con su voz grave por el micrófono rompió la atmósfera:

- Señoras y señores, tengo el gusto de anunciarles que la obra que tanto estaban ustedes esperando se iniciará ya mismo. Por favor, disfruten de la velada.


Las risas, las conversas en voz baja, las miradas curiosas a las alcobas y a las tribunas... Todos y todo a una miraron expectantes al escenario. Poco a poco, los focos de luz ténue se apagaron y el telón de terciopelo rojo fué descorriéndose poco a poco ante las caras expectantes del público...

sábado, febrero 05, 2011

Post data: Post mortem


Ticking away the moments that make up a dull day
Fritter and waste the hours in an off-hand way
Kicking around in a piece of ground in your home town
Waiting for someone or something to show you the way
Tired of lying in the sunshine, staying at home to watch the rain
You are long and life is young, and there is time to kill today
And then the one day you find ten years have got behind you
No one told you when to run, you missed the starting gun
And you run, and you run to catch up with the sun, but it's sinking
Racing around to come up behind you again
The sun is the same in a relative way, but you're older
Shorter of breath, and one day closer to death
Every year is getting shorter, never seem to find the time
Plans that either come to naught, or half a page of scribbled lines
Hanging on in quiet desperation is the english way
The time is gone, the song is over... Thought I had something more to say
Home, home again... I like to be here when I can
When I come home, cold an tired, it's good to warm my bones beside the fire
Far away, across the field, tolling on the iron bell
Calls the faithful to their knees to hear the softly spoken magic spell




Bonita noche para escribir...
Un momento profundo de reflexión para tomar las riendas del tiempo y permitirme la osadía de dirigirme a un futuro ( esperemos que se trate de uno lejano) y dirigirme a mí mismo. Si estás leyendo esto, es que estás muerto. Qué irónico suena dedicar un escrito a uno mismo para cuando muera, aún estando vivo... Lo cierto es que estas líneas me permiten tomarme por la mano la osadía de burlar a la muerte, al tiempo, al espacio... Pero por desgracia, y muy a mi pesar, se me escapa algo muy importante: No puedo burlar a mi yo. Triste sombra que me persigue... Por que, a fin de cuentas, esto va dirigido a mí mismo. Es el momento de plantearte ciertas cosas, ahora que estás muerto: Me gustaría preguntarte ciertas dudas que tengo y que supongo que como muerto y como una persona que una vez estuvo viva... Te preguntarás cómo querrás que te recuerden, no? Yo... Yo me confieso a ti, y yo me confieso a mí mismo que la realidad me traiciona: Andar siempre reflexivo, agonizando por encajar en algún lado es algo doloroso, por un motivo u otro, en busca de cambios para sentirme más aceptado conmigo mismo y para sentirme más aceptado conmigo mismo dentro de un colectivo... Ves cómo todo se desplaza a tu alrededor a toda velocidad, como si los años pasaran a centenares pero en tu realidad todo se moviera muy lento, como si fuera un eterno Dorian Gray encerrado en su retrato, por siempre jóven y condenado... Reflexión, reflexión, reflexión... Y es que parece que cuanto más cerca estás de la luz, mayor es tu sombra. No sé cómo habrás muerto, pero sé que habrás muerto en medio de la ensordecedora lluvia que ha inundado tu vida a lo largo de los años pasados, siempre buscando sentirte feliz a costa de encajar, de buscar cosas estúpidas que te dieran un sitio en la sociedad que te rodeaba. Crees que te recordarán como aquel que caminaba bajo la lluvia, cabizbajo, solitario y reflexivo? Crees que habrás hallado la relativa paz a la guerra tras años de lucha, para encontrar un descanso efímero antes de tu despedida? Como un estúpido? Como un bicho raro que nunca se supo del cierto lo que pensaba, lo que sentía, y que despertaba el mínimo interés en los demás para que se dieran cuenta de que una luz en ti estaba muriendo, y que sólo pedías auxilio a gritos, esperando una mano amiga que te ayudara a levantar en tu desesperado silencio? Crees que siquiera te recordarán? Crees que me recordarán? Crees que me verán como algo de lo que he descrito? Es esta una confesión desesperada en busca de la compasión de un muerto que ya ha recorrido todo el camino que al escritor de estas líneas le queda? Moriré muerto de frio, con la ropa pesada, empapada, bajo el aguacero oscuro al que me veo sometido? Maldito sea mi triste propósito. Maldita sea la felicidad, y aquellos que la tienen. Malditos todos aquellos que la obtienen con facilidad y que son capaces de disfrutarla sin mirar atrás. Mirar atrás es lo que plantea tantas dudas existenciales? La comparación del pasado con la falsedad de lo que significa presente, sabiendo que por cada unidad de segundo que gastas diciendo la palabra, el presente ya se ha esfumado, dando lugar a otro presente igual de impronunciable? Hoy, bajo la calma de mi confesionário, bajo el observador para el que no tengo secretos, me tomo la calma para procurar inmortalizar cada pensamiento, para captar cada presente existente en cada momento del pasado en el que me escribí éstas líneas para mí. Se trata de un desafio de alguien con muchas cosas que decir, pero que nunca fueron más allá de eso. Se trata de una persona que, como muchísimas otras, tiene muchísimas preguntas que hacerse a su futuro yo, para hacerle al mundo, y que, como muchas otras, se ve arañado por la impasiva y cruel presencia de un aplastante sentimiento de soledad, que viene y va, y a la que disfrutas de algo y miras atrás, es cuando parece aparecer. Se trata de unas líneas indignadas. Se trata de una mezcla de resignación y inconformismo enfermizo, de una inspiración corrupta, potenciada por una fuerza que se basa en algo que muy a menudo se basa en algo que escapa a toda comprensión: Los sentimientos. Hoy no me ahogo en un vaso de agua. Hoy grito. Hoy te escupo a la cara lo que tan a menudo te repetiste en vida, y me da igual que estés muerto, apuesto a que tu tormento te persigue más allá de tu muerte. No hay moneda de dos caras que te salve esta vez. No hay ningún sentimiento de aceptación que te haga sentir bien. Lo que no le digo al mundo, no gritarles que estoy vivo, que existo, que tengo sentimientos, y que yo también valgo algo, te lo digo a ti. Te brindo la copa más envenenada del vino que una vez fué tu presente, te escribo estas líneas, que traspasarán los límites del tiempo para perseguirte y recordarte lo imbécil que pudiste ser fallándote a ti mismo, creyéndote que el altruismo de ofrecerles una máscara falsa de ti mismo te haría sentir mejor en tu día a día. Hoy, bebo ése mismo vino a tu salud, y a mi muerte. Ah, empezar a buscar en uno mismo... Qué reflexivo se empieza, que macabro, asqueroso y retorcido acaba siendo al remover los rincones más oscuros de uno mismo...
A tu salud.


Firmado,
Lo que durante cada segundo dedicado a cada palabra fué una vez tu presente.








P.D: En ningún momento dije el nombre del autor... Pero supongo que muchos podríamos escribir una carta así en un momento de debilidad, verdad?













Yours sincerely,
Á

domingo, enero 30, 2011


''La gente se rie de mi por que soy diferente... Yo me rio de ellos por que son todos iguales.''



Kurt Cobain.

lunes, enero 24, 2011

Dreamer


Se miraba en el espejo del ascensor, y veía una cara de profundo desquicio. Eran las ocho y media de la noche, como de costumbre, y acababa de salir del trabajo. Con cara de falsa paciencia y con ojos que pedían a gritos una pizca de felicidad en su día a día, iba viendo en el mismo espejo que reflejaba su cara de desquicio cómo los botones de cada planta se iban iluminando a medida que el ascensor subía. Llegó a la cuarta planta y recorrió el pasillo, arrastrando los pies y cargando de la espalda con su mochila, en la que guardaba su ordenador portátil, por temas de trabajo. Poco a poco fue avanzando hasta toparse con la puerta. Sacó las llaves del bolsillo con cierta pesadez, y las introdujo en la cerradura. Abrió la puerta, y encendió la luz del recibidor. Inmediatamente vió el pasillo principal del piso iluminado, y depositó su mochila en el taburete al lado del espejo de la entrada y las llaves en la urna correspondiente. Resoplando, avanzó por el pasillo con la mentalidad de darse una ducha y luego prepararse la cena. Oyó unos aullidos que provenían del comedor, y su pastor alemán le saltó encima, ladrando y relamiéndole la cara. El chico esbozó una sonrisa y acariciando la cabeza al perro le dijo con voz quejumbrosa:

- Anda, estate quieto, ahora jugaremos... Déjame que me de una ducha...

Poco a poco, lo apartó de encima suyo y en su travesía al cuarto de baño seguido por el perro, que soltaba ladridos cariñosos en busca de la atención de su amo, paró en el comedor y encendió el equipo de música, en el cual insertó un CD en el que ponía: ''Pink Floyd''. Sabiéndose de memoria las pistas, pulsó el número siete y empezó a sonar la calmada melodía de ''Comfortably numb''. La voz suave en la canción retumbaba a todo volúmen en las paredes del piso... A los pocos segundos, empezó a oir golpes que provenían del techo, y con cara de moléstia, se dijo a si mismo:

- Ya estamos con la pesada de la vecina...

Sin hacer ni caso, siguió avanzando hasta el cuarto de baño poniendo caras burlonas y moviendo las manos como si fueran éstas las que hablaban. Cerró detrás de sí la puerta, y encendió el grifo con agua caliente puesta, y esperó unos minutos hasta que se calentara lo suficiente. De mientras, empezó a desnudarse y a dejar la ropa en la tapa del váter, dejándola bien doblada. Se quitó las gafas, que habían empezado a quedar enteladas por el calor, notória en el ambiente del cuarto de baño. Poco a poco, con cierta timidez, y con prudencia para comprobar la temperatura del agua, fue metiendo una pierna, y luego la otra, verificando que el agua estaba quizás un poco más caliente de lo que él quería, de modo que corrigió un poco la temperatura. Mientras dejaba que el agua caliente lo inundara, otorgándole una sensación de alivio y relax, iba cantando en voz baja la canción, que aún se podía oír por debajo de la puerta, con el agua resbalándole por los labios, colándose caprichosamente en su boca. Pasaron unos minutos que le supieron a segundos y que le habría gustado prolongar, pero sabía que la rutina se le echaba encima, y que iba siendo hora de ir saliendo. Muy a su pesar, apagó el agua, cortando el flujo de éxtasis. Se echó una toalla empezó a secarse. Tras secarse durante uno o dos minutos, se deshizo de la toalla y se vió a sí mismo en el espejo. Contempló un jóven delgado, con poco pelo, más o menos fibrado, aunque algo dejado, con un pelo de color muy oscuro, y con unos ojos tremendamente verdes. Haciendo broma consigo mismo y echando mano de la poca autoestima que tenía, empezó a hacer poses delante del espejo y a decir tonterias, esbozando media sonrisa:

- Oh sí, nena...!

Salió ya con el pijama puesto y las gafas en su sitio. Se volvió a topar con su perro, el cual le volvió a asaltar cariñosamente. Esta vez, tras el relax otorgado por la ducha, actuó de mejor humor y se rió contento, hablándole en voz alta y desplazándose hasta el sofá, jugando con él y haciéndole enfadar. El perro empezó a ladrar, algo mosqueado. Cogió la pelota y la lanzo por el pasillo, y automáticamente el perro fué a buscarla. Volvió con ella en la boca y su amo le dedicó unas palabras de cariño y le dió un beso en la cabeza. Fué hacia la cocina y abrió la nevera, destapando la tipica pregunta de cada noche:

- Y hoy... Qué me hago para cenar...?

Sacó tortilla que sobraba de la noche anterior, un yogur, y se hizo un vaso de leche. Metió la tortilla en el microondas y bostezó calmadamente, mirando por la ventana de la cocina, a través de la cual se veia el lavadero. El pitido del microondas lo sacó de su ensimismamiento. Cogió el plato y se dirigió a la sala. Apagó la música y puso la mesita de la sala entre él y la tele para comer. Encendió el aparato y se dispuso a hacer zaping:

- Dibujos animados, el tiempo... Pornografía a estas horas?! No me jodas, a dónde va a parar esto...? Maldita tele de pago...

Fue cambiando de canal hasta toparse con el telenoticias. Cenó y vió el telenoticias hasta que acabó. Acto seguido, al ver que echaban una película, dejó las cosas de la cena por ahí, decidiendo recogerlas al día siguiente. Se echó la manta por encima, dejando un poco en el suelo, para que el perro pudiera acurrucarse. Y ahí se quedaron los dos, uno durmiendo y el otro pretendiendo hacer ver que miraba una película. Mirando las imágenes de la pantalla, sus ojos ausentes bailaban con los pensamientos, en un mundo más allá de su piso, de su hipoteca, de su rutina, de los malos rollos con la chica que le gusta, del asco de trabajo que tenía, de todo... Pero al mismo tiempo, involucrado en todo eso y mucho más: Soñaba y barajaba las posibilidades de un futuro o un presente mejor, soñaba con despertar al cabo de siete horas y tener una nueva vida, con un trabajo que le gustara, con una chica que le hiciera sentir feliz y le quisiera de verdad, con una sonrisa sincera pintada en la cara en lugar de una máscara, soñando y deleitándose con cada una de las posibilidades que le hacían imaginar un día a día a su gusto, a su medida... Con los ojos cerrándose y una sonrisa sincera y feliz como pocas esbozaba, dejó que en su mente se pincelaran los pensamientos y que el lienzo en el que se hallaba su obra de arte fuera su realidad onírica en la que ser feliz durante unas horas... Con los pies descalzos, fue saltando de nube en nube, ignorando bajo el tacto blando y suave de cada una de las que pisaba que el mañana le esperaba... Sumido en los efectos de una droga profunda que le daba un pequeño chute de vitalidad, de emoción, de flamantes expectativas para sacar fuerzas para el mañana, para luchar... Aunque al día siguiente volviera a llegar al ascensor con cara de desquicio, aunque la vecina le gritara por subir la música que le hacia soñar despierto... Soñando, siempre soñando y oteando el horizonte a la espera de un barco que se lo llevara lejos, muy lejos...

viernes, enero 21, 2011

Lluvia


''Soledad es hablar conmigo mismo y preguntarme ''Qué tal el trabajo? Cómo ha ido el día? Hoy sales?'' Y si salgo, soledad es hablarle a un litro y llorarle, bebérmelo mezclado con lágrimas y aún así bien me sabe...''

miércoles, enero 19, 2011

Sangrar tiene su peso en tinta.


Parece que la creatividad de uno roza la cima cuando se ve fuertemente chocado por un sentimiento que le ha causado un impacto profundo... Parece que hay sentimientos más poderosos que otros, parece que cuanto mayor es el peso de éste en el pensamiento de uno, mayor fuerza tiene sobre el papel. Furia, rabia, dolor, tristeza, desconcierto... En el peor de los casos, una mezcla de todos ellos. La cabeza empieza a girar, y a girar, y a girar, y no se detiene... Buscamos ansiosos la cura para frenar el dolor al veneno que nos corroe, queremos chillar, expulsar esa parte pútrida y corrupta de nosotros, echarla y que JAMÁS vuelva. Llorar, rabiosos, y prometernos con los ojos totalmente inundados y nuestro ser sangrando el dolor a través de lágrimas, mientras nuestros ojos se van tiñiendo cada vez de un rojo más intenso, un próspero cambio que supuestamente llevaremos a cabo... Tener la mirada perdida entre las arrugas de la cama y con la vista desenfocada sobre la almohada, escrutar cada pensamiento en busca de un por qué coherente que posiblemente quede suspendido en el aire. Desarrollar cierto sentido de supervivéncia basando toda creencia acerca del dolor en olvidar, evitar, o enterrar, llegando al punto que, con un poco de suerte, uno ha evitado tanto un problema que finalmente ha conseguido librarse de él. Tomar en serio dicha promesa de cambio y enterrar, por que, sobretodo: La clave está en enterrar, en fingir que el problema no está ahí... Y, por lo más sagrado que cada uno tenga, rezad a quien sea o a lo que sea con tal de que vuestra raíz, vuestra aflicción, vuestra causa original de tan terrible desconcierto jamás vuelva, por que es en ese momento cuando todo lo que pudiéramos enterrar sale a flote y empieza a revolotear a nuestro alrededor, recordándonos que alejar un incendio con viento JAMÁS funcionó ni lo va a hacer. Enterrad, enterremos, sigamos siendo pretensiosos, gozosos de mentirnos a nosotros mismos a cambio de una paz momentánea esbozada en forma de una idea para obtener una cura que aparte todo el dolor de nosotros mismos, y que de paso nos ofrezca la garantía de desarrollar anticuerpos con los que pelear contra todo aquello que causa dolor, tristeza, y rabia. Mirad al horizonte esperanzados, permaneced observando todo cuanto gustéis, y procurad que sea largo, por que cuando os deis la vuelta, es posible que os reencontréis con vosotros mismos a modo de rutina. Pero no pasa nada, siempre nos quedará el consuelo de poder volver a caer en el mismo error y podernos volver a tomar la libertad de hacer un borrón y cuenta nueva a base de cavar un agujero cada vez más hondo...

Autómatas, mis dedos han redactado todo esto con una convicción férrea que se puede describir, pero no entender al 100% a menos que nos encontramos metidos de pies a cabeza en la misma situación... Hay que dar por supuesto pues que para hablar de tales sentimientos hay que estar en posesión de un sentimiento de inspiración basado en el dolor, y que por lo tanto esto no es más que escupir un reflejo negativo de lo que sentimos en ese momento sobre el papel? Quizás como en tantas ocasiones al escribir la inspiración es capaz de sacar tanto lo más positivo como lo más inesperado, oscuro, y turbio de cada uno, enfrentándonos a nosotros mismos cada vez que leemos lo redactado, sabiendo que las palabras duelen, que se clavan, que hieren... Y que nos hacen sangrar como nada puede hacerlo, por que están directamente relacionadas con el ánimo del momento y los sentimientos correspondientes a dicha situación.


Cruda realidad, jamás tendríamos que dejar de observar el horizonte. Fingiré no conocer las respuestas a tantas preguntas, y en lugar de ello, enterraré y me tomaré por la mano la soberbia de la pretensión una vez más, pintando en la máscara que llevo ( como muchos otros que también la llevan) frente a la sociedad una bonita sonrisa que satisfazca a cualquiera que se conforme con observar únicamente la sonrisa pintada, sin tomarse la moléstia de preguntarse si debajo de la máscara hay algo más que cerámica.

viernes, diciembre 31, 2010

La raedilad spurea la fcicón


Sgeun un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el
odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que
la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El
rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso
es pquore no lemeos cada ltera por si msima snio que la paalbra es un tdoo.



Hasta qué punto os hace pensar este texto acerca de lo inútiles, complicadas, y retorcidas que pueden llegar a ser las formalidades? Ya sea escribir o ''lo políticamente correcto''... Parece que vivimos en un mundo de apariencias y espejismos, donde todo parece pero no es, o almenos no del todo. Sólo una cosa más que añadir:


La raedilad spurea la fcicón

jueves, diciembre 09, 2010

Sólo son tan buenos como el mundo se lo permite.


Sin duda era una noche oscura, de esas en las que uno no quiere salir, una de esas en las que uno prefiere taparse con la manta hasta arriba, una de esas en las que crees oir sonidos que no están sonando, una de esas en las que el viento es capaz de sacar tus miedos más profundos para exponerlos a una oscuridad alumbrada únicamente por una Luna suspendida en el cielo, cubierto por nubes negras, que impiden ver las estrellas... Una noche de escalofrio en las que, tapado e intentando sentirte seguro de todo eso, cierras fuerte los ojos, esperando con ansia dormir antes de que puedas darte cuenta y ansiando que llegue el mañana y te salve de todo. Una noche para olvidar.... Aunque no para todos. No era hora de salir a la ciudad, pero menos aún era hora de salir a la iglésia donde estaba el cementerio, que estaba unos kilómetros más arriba de la ciudad, en una pequeña colina a la cual se podía llegar por un pequeño sendero. Dos figuras se encontraban sobre el tejado de la iglésia, una sentada en el tejado y la otra apoyada con una mano en la torre del campanario y la otra mano en la cintura, con los pies cruzados. Sus sombras se mostraban igual de oscuras que la noche, enfatizadas por la ténue luz de la nublada y solitaria Luna, sin compañía de sus habituales estrellas. Contemplaban la noche con una tranquilidad sobrenatural para cualquier persona que estuviera en el mismo sitio y en las mismas circunstáncias. Los ojos rojos de la figura apoyada en la torre del campanario brillaban con un destello malévolo, y sonreía de modo satisfecho, exhibiendo unas facciones duras, agresivas. La otra figura parecía desorientada, triste... Estaba con las manos cruzadas, como si rezara, y con la cabeza cubierta por una capucha, un tanto agachada... Sentada en el tejado. Su actitud delataba intranquilidad. Sus labios se movían, y el vendaval arrastraba unas palabras que se confundían con el silbido incesante del viento:

- Puedo correr sin parar, huyendo del peligro hasta el fin del mundo.
- Puedo esconderme en cualquier rincón por pequeño y húmedo que sea.
- Puedo saltar todos los obstáculos que interrumpan mi camino y volar si hace falta.
- Puedo camuflarme entre las ramas, puedo convertirme en otra persona, puedo parecer de piedra siendo papel.
- Puedo ser sombra y escurrirme entre las calles.
- Puedo aparecer en el momento menos adecuado o escabullirme sin dejar pistas.
- Puedo ser todo lo que quieras, pero nunca seré lo que esperas.
- Puedo hacer todo aquello que este en mi mano, pero seguiréis ahí, para siempre, ahogándome poco a poco.
- Sois la termita que corroe la madera, el parásito que chupa la sangre, el cáncer de la vida.
- Sois todo aquello contra lo que lucho diariamente y, sinceramente, estoy agotada...

(...)


- The ghost in the shell:
Hablas sobre tu realidad... Lo que te rodea... Sobre cómo te hace sentir. Es evidente que se trata de un sentimiento acerca de la realidad que forma tu día a día... Asfixiándote, torturándote, corrompiéndote... Por que a veces, la realidad y sus habitantes pueden ser asquerosamente vomitivos. Son capaces de sacar lo peor de ti, sin importar lo que hagas o donde te escondas... Están ahí, invadiendo tu intimidad... Observando, apuntando con un dedo acusador.

- The phantom of the opera:
Mentí el otro dia cuando te dije que no importaba lo que pudieran decir sobre mi. Mis miedos y mis pensamientos, eso es lo que me asfixia...

- The ghost in the shell:
Y esos miedos, de dónde vienen?

- The phantom of the opera:
No sé... Ni siquiera creo que quiera saberlo.

- The ghost in the shell:
Y dime, puedes vivir con el miedo, la inseguridad, la incerteza de ni siquiera saber si quieres saberlo?

- The phantom of the opera:
...

- The ghost in the shell:
Te da miedo no encajar... Por un lado te gusta ese sentimiento de no pertenecer claramente a ningún lado... Te hace ser más tú, más única... Más viva... Pero algunos días la realidad te traiciona, te pega una patada en la boca y te da la espalda, haciéndote sentir derrotado. Te levantas y dices, afrontando tu cruda realidad con pesadumbre: ''Toca volver a la rutina''. Y es como si te miraran, como si observaran, como si juzgaran, como si estuvieras pendiente de la etiqueta que te están a punto de colgar para luego clasificarte... Y no queremos ser sentenciados de un modo tan cruel. Nos da miedo, nos hace sentir aterrados, nos hace estar pendientes de sus movimientos, y cuando te quieres dar cuenta, estás actuando como uno de ellos - Dijo en medio de una risita cruel, mirándola sin piedad, sabiendo que la estaba torturando mentalmente, sabiendo que estaba aplastando su mente... - Es como si al colgarte la etiqueta, te metieran en un enorme pozo oscuro y húmedo con los que llevan la misma etiqueta que tú... Y entonces es cuando te das cuenta que ser distinto tiene un precio muy alto que a veces pagas siendo marginado, deshechado como un leproso... El precio de a menudo sentirte solo... Tristeza... El sentimiento de sentirte incomprendido, aislado, enfadado, rabioso con el mundo, deseando que se pudran en lo hondo de otro pozo como el tuyo... Y te preguntas porqué, una y otra vez, y ves sus caras indiferentes, apuntando con firmeza cual es el lugar de los de tu calaña, el sitio que te corresponde, el sitio donde tus cadenas te atan, remarcando que es así y no hay vuelta de hoja ni un felices para siempre.

- The phantom of the opera:
Por eso construyes un muro?

- The ghost in the shell:
Por eso ni siquiera debemos permitirles el lujo ni la satisfacción de ver cómo lo que hacen puede dolernos... Por eso les hago creer que la máscara que llevo es la que realmente me hace ser como soy, por eso soy un monstruo para ellos, una cosa non grata... Les muestro mi lado falso, una pared formada a partir de los reflejos más oscuros de mí mismo... A monstruos como tú o como yo no nos interesa que corrompan nuestra perturbada paz, ni que nos enfaden con sus mentiras y tonterias. Tan sólo somos unos condenados, atados por las cadenas del destino y con una hoz colgando, apuntando directamente a nuestro cuello... Un sentimiento de condena que nos hace volver locos por cada segundo que pasa y vemos cómo esa hoz se balancea, haciendo temblar nuestra realidad, temiendo que ese pueda ser nuestro último segundo y que cuando queramos darnos cuenta, ya sólo seamos una sombra.

- The phantom of the opera:
Pero yo no soy así... Yo no quiero creer que la realidad es así de triste...

- The ghost in the shell:
Mírame a mi! Yo simplemente me rio de ellos en su cara y ellos ni se dan cuenta... Están más preocupados por sí mismos. Son mucho más felices siendo ignorantes, pero yo disfruto de mi solitaria paz mientras me mofo en sus caras sin que se den cuenta, provocando un juicio falso que por lo general, me divierte más que me aflige... Y río al ver el falso resultado del falso juicio, sabiendo que son tan simples que ni siquiera se molestarán en entender el porqué, ni siquiera por entender si unos actos tan excéntricos son incluso posibles.

- The phantom of the opera:
Sólo te falta la risa de malvado de fondo... Das miedo.

- The ghost in the shell:
Una vez oí una frase que me marcó, y mi mundo y realidad, podrido para muchos, dicta que para seres como tú o yo es aplicable... A menudo mi lado oscuro me hace pensar en ella, arrojando cualquier haz de luz al lugar más oscuro de mis entrañas, haciendo que mire al mundo por encima del hombro, con desprecio, pensando que no son más que pobres desgraciados cogiendo ticket para su juicio final... Que están sentenciados a vagar por un túnel oscuro por el que pasa un tren a toda velocidad que arrasa con lo que se encuentre en medio.


El viento silbante pareció establecer una pausa caótica, exasperante... Como si estuviera dejando tiempo para coger aire para lo que iba a decir el individuo...



''Sólo son tan buenos como su mundo se lo permite''



La conversa se detuvo a medida que las hojas otoñales de los árboles volaban con el frio viento que soplaba con furia, jugando con ellas caprichosamente en una noche oscura como pocas se han visto... Los dos seres, uno desoncertado y desorientado y el otro satisfecho y malvado, riendo de su propio sentimiento de desquicio, de su locura, rabia, y incluso su misma maldad, compartieron la vista de un cielo poblado de nubes sombrías, dejando entrever entre los bancos de oscuridad formados por las nubes una Luna que parecía el centro de todo, brillando en medio de tanta oscuridad, como un rayo de esperanza que apuntaba directamente al pobre individuo desconcertado y desolado, que se negaba a creer lo que su acompañante le decía... Animándole a que no perdiera la esperanza.

miércoles, noviembre 17, 2010

El dilema moral del conocimiento. ( duda metódica)


El progreso es algo innegable hoy en día: Mentes brillantes en todos lados del mundo dedicadas a distintos campos ( ya sean estudios o actividades laborales) hacen posible que dicho progreso, basado en el conocimiento, sea un hecho prácticamente palpable, pese a ser algo inmaterial. Se trata sin duda de personas que han propuesto algo distinto y radical que ha llamado la atención de unos para bien, y de otros para mal, siendo a menudo la parte mala la predominante, a causa de la dificultad de aceptar cosas que van más allá de su patrón de ideales. Raramente un proyecto radicalmente innovador es bien recibido por todos. Pero el hecho es que el mundo sigue girando, y no es tan fácil echar freno a creencias tan sólidas de individuos tan resueltos y realizados con su trabajo, que no se detienen, sin importar las críticas o adversidades que se les echen encima. Pero, volviendo a lo que el título sugiere y abandonando tan breve introducción, me propongo proponer una propuesta ( viva la redundáncia) contradictória con lo expuesto hasta ahora. Pretendo dudar del conocimiento y del progreso. Me gustaría dejar claro que tan sólo se trata de una duda sin propósito alguno salvo poner en entredicho la realidad tan palpable pero a la vez tan fictícia que lo que llamamos ''conocimiento'' nos ofrece. Así pues, formulando una hipótesis basada en la toleráncia a las críticas que no vean más allá de que es simplemente lo que nuestro amigo Descartes llamaría una ''duda metódica'', con el consiguiente de admitir que no es una duda real, puesto que el conocimiento no es cuestionable para mi en la realidad, pero sí COMO CONCEPTO, yo dudo del progreso ( siendo siempre alguien hipotetizando, sin la pretensión de ofrecer ninguna clase de verdad universal). Dicho esto... Qué es el cambio? Qué es el progreso? Qué es el conocimiento, que engloba los conceptos previamente mencionados? Es realmente algo de lo que se pueda dudar? Qué aporta dicha duda?... Es necesário enfocar el cambio suponiendo de antemano la dualidad entre la seguridad de uno o un colectivo con la obtención de respuestas y la comodidad frente al conocimiento para entender esta teoria. Mirando atrás en el tiempo, muy atrás, nos topamos con el comienzo de la humanidad y unos homínidos asustados por el mundo hostil en el que se encontraban. Estos, buscaban la explicación de los sucesos que acontecían a su alrededor, tan peculiares para ellos, a través de los mitos. Y así fué durante mucho tiempo hasta la aparición de los físicos, que trajeron luz al mundo dudando de la existéncia de los dioses y otros entes divinos, supuestamente causantes de las diversas desgrácias, victórias, y otros muchos factores, según su antojo y humor. La explicación de las cosas según la naturaleza y no caprichos sobrenaturales, fué un paso importante que dió camino al famoso avance de ''el mito al logos'', que a su vez dió lugar a las primeras escuelas de filósofos, los cuales se dedicaban a dudar ante un mundo que los miraba con el ceño fruncido, con tal de obtener verdad. Los mecanismos de la ciencia empezaron a moverse, y surgieron distintos movimientos y corrientes de pensamiento filosófico que plantearon novedosas y asfixiantes dudas que hicieron temblar los cimientos de un mundo construido por dioses, según las creencias populares. El mundo progresó de manera notable hasta entrar en la edad media, o edad oscura, en la que cual la ciencia entró en recesión. Esta se propagaba bajo el estandarte de una entidad absoluta ( quizás no fuera tan absoluta si nos paramos a pensar que los que ejercían la justícia eran comandados por una persona de carne y hueso sentada en un trono, en el corazón de Itália) que no daba cuartelillo a la investigación, tildando de hereje a todo aquél que predicara premisas más allá de lo que la iglésia estuviera dispuesta a aceptar. Con el descubrimiento del nuevo mundo y la demostración de diversos hechos, así como que la Tierra era redonda, tomaron sentido las teorias de científicos a los que no se permitió propagar el verdadero conocimiento debido a el contexto absolutista ejercido por la misma iglésia que predicaba la bondad y el bien por encima de todo. Hombres como Galileo o Copérnico sufrieron la persecución de las masas por defender el heliocentrismo. Se abrió una nueva edad, en la que se presentó mayor variedad y se consolidaron los movimientos protestantes, dando lugar a una filosofia y ciencia más amplia. La figura de dios, representada por las clases nobles a las que no les interesaba el progreso ( siempre mirando por su própio bienestar), se vino abajo con las distintas revoluciones que dieron veda a la edad contemporánea ( Revolución francesa, revolución industrial, movimientos protestantes, y algunos movimientos intelectuales), en la que ciencia y filosofia encontraron su lugar, por fin. El progreso fué notable, y el mundo nunca fué tan verdadero y más afable, sin estar bajo un dios todopoderoso que observaba la humanidad, sinó bajo la custódia de la misma ciencia. Distintas figuras intelectuales han surgido a lo largo de los años hasta hoy en día, figuras que ya se habían propuesto, cada uno a su manera, la idea de cambio, conocimiento, y progreso... Platón, Aristóteles, Guillermo de Occam, Descartes, Freud, Einstein, Marie Curie, Nietzsche, Marx, Hume, Kant... Entre muchos otros. Y hoy en día, me encuentro en un mundo que sin el cambio causado por el progreso y el conocmiento, no sería posible ( siempre deduciendo de que el mundo realmente exista y que no me encuentre en un profundo letargo en el que mi sueño es el mundo). Y cuál es mi duda, si mi aceptación por tales enunciados es notable? Lo que yo me planteo como un ser imperfecto y pensante más de entre los muchos millones es: ¿Qué impulsa el cambio? ''Cambio'' no tiene porque ser sinónimo de ''comodidad'', pese a que a menudo se diga que se investiga por una mayor comodidad ( y todos esos famoso trucos del marketing)... Está claro que el impulsor no es otro que el conocimiento... O siendo más concretos, el ansia de conocimiento, el ansia de tener respuestas para tapar agujeros que nos intrigan. Pero, porqué taparlos? Para qué tanta complicación y tantas muertes? Para sentirnos más seguros, pese a ser nuestro destino natural morir de todos modos? Para qué alargar la esperanza de vida, deseando tanta gente morir? Para qué buscar tantas curas a enfermedades, si siempre surgen nuevas hasta que se encuentra de nuevo en la cura? Para qué dinero para financiar algo tan noble como el conocimiento, fomentando de modo exponencial la corrupción? Para qué tanta prisa en hacer madurar al mundo, si según el refrán la felicidad reside en la ignoráncia? Qué lleva a una persona a plantearse tantos problemas y desarrollar soluciones para cada uno de ellos en un ciclo que no tiene fin? Un problema resuelto implica la inmediata consecuéncia de una nueva manca de algo... ''Cuanto más se da cuenta el sabio de lo que sabe, más ve lo poco que en verdad sabe''... Porqué dedicar la vida a una causa que morirá con la misma muerte natural de el planeta ( que irónicamente ha sido estudiada por nosotros también) , cómo si de uno de nosotros se tratara? Porqué tanta solución a tanto problema, cuando nos hemos dado cuenta de que vamos a contrareloj gracias precisamente a esos estudios...? Quizás queremos escapar a tan fatuo destino? Para qué prolongar la existencia, si por experiencia sabemos que todo tiene principio y fin por ley? Qué hay de eso de que ''las segundas partes no son buenas''... y pese a ello prolongamos el final...? Se trata de que estamos viendo una serie a temporadas? Y el Carpe Diem? Dónde está?... Por otro lado, sería correcto resignarnos? Sería correcto rendirse? Como humano, creo en la ciencia, en el conocimiento, y en el progreso... Pero a la hora de contraponer los valores de ventajas y desventajas, dichas creencias pierden algo de credibilidad, sabiendo que no existe la solución absoluta a nada. Más triste me parece que algo que supuestamente nos ha de ayudar tenga su precio en dinero... Soy consciente de que mi duda no tiene respuesta, simplemente actuamos por impulso en busca de las respuestas acertadas para saldar los problemas salen a buscarnos en el camino y sentirnos tranquilos ante dichas hostilidades... Así pues, simplemente estoy planteando mi duda no como un problema con solución, sinó como un dilema moral... La otra cara de la moneda que tan preciada nos parece... Dicho esto, creo que prefiero ser una hormiga resignada en una sociedad levantada sobre el conocimiento, siempre cambiante, y mantieniéndonos siempre pendientes de lo siguiente que descubrir... Una causa herida de muerte desde el mismísimo comienzo del mundo.



Álvaro Sánchez, ''Filósofo'' NO titulado.

sábado, octubre 09, 2010

The loveless


''When the war of the beasts brings about the world's end
The goddess descends from the sky
Wings of light and dark spread afar
She guides us to bliss, her gift everlasting

Infinite in mystery is the gift of the goddess
We seek it thus, and take it to the sky
Ripples form on the water's surface
The wandering soul knows no rest

There is no hate, only joy
For you are beloved by the goddess
Hero of the dawn, healer of worlds
Dreams of the morrow hath the shattered soul
Pride is lost
Wings stripped away, the end is nigh

My friend, do you fly away now to a world what abhors you and I?
All that awaits you is a somber morrow
No matter where the winds may blow
My friend, your desire
Is the bringer of life, the gift of the goddess
Eeven if the morrow is barren of promises
Nothing shall forestall my return

My friend, fates are cruel
There are no dreams, no honor remains
The arrow has left the bow of the goddess
My soul, corrupted by vengeance hath endured torment
To find the end of the journey
In my own salvation, and your eternal slumber
Legend shall speak
Of sacrifice at world's end
The wind sails over the water's surface
Quietly, but surely...''

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''Cuando la guerra de las béstias lleve al fin del mundo
La diosa descenderá del cielo
Alas de luz y oscuridad se esparcen lejos
Ella nos guia a la felicidad, su don por siempre eterno

Infinito en misterio es el don de la diosa
Así lo buscamos, y nos lo llevamos al cielo
Ondas se forman en la superfície del agua
El alma vagabunda no conoce el descanso

No hay ningún odio, tan solo alegría
Pues eres querido por la diosa
Héroe del amanecer, sanador de los mundos
Los sueños del mañana tienen el alma destrozada
Perdido está el orgullo
Las alas despojadas, el fin está cerca

Amigo mio, ahora vuelas a un mundo que tú y yo aborrecemos?
Todo lo que te espera es un sombrío mañana
Sin importar donde los vientos soplen
Amigo, tu deseo
Es el portador de la vida, el don de la diosa
Aunque el mañana se halle árido de promesas
Nada se anticipará a mi venida

Amigo, el destino es cruel
No hay sueños, no queda honor
La flecha ha abandonado el arco de la diosa
Mi alma, corrupta por venganza, ha superado el tormento
Para encontrar el fin del viaje
En mi própia salvación
Y tu sueño eterno
La leyenda hablará
De sacrifício en el fin del mundo
El viento navega sobre la superfície del agua
Calmada, pero firmemente''

viernes, octubre 08, 2010

Breaking the habit


''Memories consume like opening the wounds, I'm picking me apart again... You all assume, I'm safe here in my room unless I try to start again... I don't want to be the one, the battles always choose, cause inside I realize that I'm the one confused... I don't know what's worth fighting for, or why I have to scream, I don't know why I instigate and say what I don't mean... I don't know how I got this way I know it's not alright, so I'm braking the habit, I'm breaking the habit, I'm breaking the habit tonight. Clutching my cure, I tightly lock the door, I try to catch my breath again... I hurt much more than anytime before, I've got no options left again... I don't want to be the one, the battles always choose, cause inside I realize that I'm the one confused... I don't know what's worth fighting for, or why I have to scream... I don't know why I instigate and say what I don't mean, I don't know how I got this way, I know it's not alright, so I'm breaking the habit, I'm breaking the habit, I'm breaking the habit tonight... I'll paint it on the walls, cause I'm the one has fault, I'll never try again... And this is how it ends. I don't know whats worth fighting for, or why i have to scream, I don't know why I instigate and say what I don't mean, I don't know how I got this way, I'll never be alright so I'm breaking the habit, I'm breaking the habit, I'm breaking the habit tonight...''

El tormento de su corazón lo cegaba con ira. El oscuro baño, carente de iluminación, albergaba una alma furiosa. Toallas desgarradas, utensilios de higiene por el suelo... Se oía la agitada respiración del individuo dentro, que lloraba desconsoladamente. Estaba sentado encima del váter y tenía las manos en los ojos. Las lágrimas caían monótonamente a través del resquicio entre dedo y dedo. Los labios le temblaban, y a ratos sollozaba. El entorno oscuro se cerraba en torno a él. Se sentía solo, atrapado en una espiral eterna. En su cabeza viajaban imágenes del pasado y de otras personas a toda velocidad, haciéndole sentir agobiado, sugestionado, lo que le provocaba un dolor mayor. Los minutos fluían a una velocidad que daba miedo, no por rápida, si no por lenta. Las lágrimas cesaron... Pues ya no había más que derramar. Los ojos cansados descansaron de lágrimas por un momento. Se apartó las manos de la cara y las depositó en las rodillas. Tras unos minutos de ensimismamiento, se levantó y se puso frente al espejo. Se vió a sí mismo reflejado, y contempló con cierto aire de compadecimiento por sí mismo la cara que tenía. Vió sus ojos inyectados en sangre de tanto llorar, esos ojos una vez verdes. Vió las ojeras marcadas en su cara, signo de cansancio, y contempló sus labios torcidos por la tristeza. El baño empezó a temblar, sus emociones empezaron a temblar, sus expresión se volvió tensa, y un torbellino de pensamientos empezó a girar en su cabeza, relativamente serena hasta el momento. La nube en su cabeza se condensaba, se concentraba, y lo destruía... Un pitido agudo empezó a sonar en su cabeza. Empezó a arder. La furia tomó poder sobre sus sentidos. Y después de la tormenta vino la calma... Cuando se quiso dar cuenta, tenía el puño estampado contra el espejo que mostraba lo débil que se sentía. La sangre goteaba por sus nudillos y por la muñeca. El espejo ahora sí que era fiel a su reflejo: Estaba hecho pedazos... Y cómo mejor podía reflejar sus sentimientos? Se dió cuenta de que estaba en una situación estúpida, así que decidió cambiar el chip rápidamente. Se olvidó de los cristales rotos, ya los barrería luego. Lo primero que hizo fue irse a lavar y vendar la mano. Una vez hecho esto, se desplazó hasta la cocina con una falsa parsimónia. Tomó un trago de agua que se le antojó como una bendición. Guardó la botella en la nevera y abrió la puerta de su casa. Echó a andar hacia uno de aquellos bancos cerca de dónde estaban los almendros y aquella pequeña montaña, y se sentó en uno de ellos. Contempló el cielo y cómo la brisa torturaba plácidamente los árboles, otorgándoles un éxtasis parecido al que ahora sentía él ante la inmensa paz de aquella visión de un atardecer de otoño. Aquella paz le trajo consigo la brisa, la cual a su vez arrastraba una palabras claras y concisas: ''Pasa página...''


P.D: Titulo sacado de la canción ''Breaking the habit'', de Linkin Park

martes, septiembre 21, 2010

Expreso Estígio


El tren llegaba, tan ruidoso como siempre. La locomotora y todo el tren, negros, negros como la noche, oscuros como una nube de tinieblas. El maquinista tiraba de la bocina con brío, dejando salir un sonido ensordecedor el cual le encantaba. La estación, poblada de personas vestidas todas de gris, no tenía vida alguna: La taquilla donde se vendían los tickets estaba despoblada, los bancos estaban llenos, y no había ni seguridad policial para pillar al típico ratero que se cuela saltando las vallas. Las escaleras mecánicas subían y bajaban en sus respectivas direcciones, sin nadie ocupándolas. La luz oscura y ténue proveniente de un exterior incierto, parecido al limbo, se colaba por los accesos donde estaban las solitárias escaleras. La música sonaba a través de los altavoces, pero nadie parecía tener ningún sentimiento hacia esa canción, ni bueno ni malo, si no que se limitaban todos a mirar al frente, con los ojos incoloros, sujetando las maletas. Incoloros, así tenían los ojos: Sin vida, sin señales de color, ni un solo rastro que diera a entender que esas personas estaban VIVAS. Nadie hablaba, tan sólo se limitaban a mirar el andén fantasmal. Se podía ver la via del otro lado, despoblada totalmente, y, según la dirección que marcaba, iba en dirección contrária al tren que siempre venía para llevar a todos a su destino, el Érebo. Pero no le importaba a nadie, pues tan solo eran recipientes vacíon con ojos falsos... Sombras de lo que una vez, tan sólo unas horas atrás, eran. Muy curioso era que ningun individuo era especialmente viejo ni jóven: Todos vestían chapados a la antigua, con sombreros de copa baja y gabardinas o trajes grisáceos... Y con bonitas maletas de cuero marrón. Ni un solo niño, ni un solo anciano. El tren ensordecía el túnel con su incesante rebombório, y los frenos de aquel aparato, bastante rudimentário, cabe a decir, empezaron a rechinar, eclipsando y ganándole el pulso a la debilitada música que ya apenas se oía. Los bancos se vaciaron de repente al oir la llegada del tren, y todo el mundo se puso en pie al unisono, como si ya estuvieran entrenados para ello. La locomotora se acercaba, cada vez más, y, Caronte ( que así se llamaba el maquinista) reía, satisfecho. Ni un solo ruido de júbilo, de rabia o de alegría de ninguno de los viajeros. El tren se precipitó finalmente en el andén y los frenos definitivamente reinaron sobre toda la instalación. El reloj marcaba las doce en punto cuando el tren finalmente se detuvo. Caronte se asomó por las vallas de la locomotora y con su voz seca, ronca, tosca, con tan poca vida como el resto de toda la estación y sus ocupantes gritó:


- Pasajeros, al tren!

Y a la señal de la voz muerta de Caronte, los viajeros levantaron sus maletas y se internaron en el tren. Cuando entraron, se sacaron dos monedas de debajo de la lengua y las insertaron en una máquina que les permitía viajar sin tener miedo de que el revisor los echara. Caronte cerró las puertas y puso en marcha la locomotora, dejando de nuevo la estación, sola, sin ningún ocupante, dejando con su marcha un viento muerto y seco que revolotoeaba y rebotaba en cada rincón de la estancia. Cuando ya sólo se veia el culo del último vagón y una luz leve alumbrando un túnel, unas campanas sonaron, ensordeciéndolo todo, y muchos viajeros idénticos a los anteriores bajaron súbitamente por las escaleras mecánicas que venían de no se sabe donde. Todos tomaron asiento y dispusieron de sus maletas, protegiéndolas, siempre con esa expresión muerta en la cara y los ojos, notando el tacto frío del metal bajo la lengua, que les dejaba un sabor amargo que, por supuesto ellos no conocían, esperando al próximo tren con monotonía...

domingo, septiembre 12, 2010

Welcome Home (Sanitarium)


El hombre enfundado en su gabardina marrón siguió andando hasta toparse con la gran verja blanca. Se quedó contemplándola unos segundos, y luego volvió su cabeza hacia su derecha, donde había un interfono. Llamó al timbre, y del aparato salió una voz femenina:

- Sí?

- Doctor Stewart, llamé préviamente conforme venía a buscar material para una tésis.

- Ah, sí, habló usted con la doctora Watts, verdad?

- Así es.


Un chirrido le dió paso dentro de la instalación, haciendo ceder la puerta a su pesar. El hombre fue avanzando, y fue observando sus alrededores a medida que avanzaba. Contempló el patio, donde había hierba y un par de pistas de baloncesto donde personas jugaban. El sitio al que iba no era precisamente un sitio feliz, y parecía que para dar fe de ello, el cielo alumbraba con nubes negras el emplazamiento, cómo si se tratara de el único sitio en toda la ciudad donde había esos nubarrones, cómo un augurio... El hombre levantó la cabeza hasta encima del porche de la entrada principal, donde había un rótulo con letras grandes. El hombre lo leyó, lentamente:

- Welcome Home... Un nombre un tanto cruel para tratarse de uno de los manicómios dónde se retienen a las personas más peligrosas y más inestables del continente...

Siguió avanzando, empujando la puerta principal y entrando, pudiendo ver un pasillo no demasiado grande, pero tampoco pequeño, de paredes blancas y suelo decorado con mármol color azabache. Había varios bancos al lado de recepción, donde se encontraban algunas personas sentadas, esperando turno, seguramente... Se aproximó a recepción, donde había una enfermera atractiva, cuanto menos, de pelo castaño claro y ojos verdes, alta, esbelta, y jóven.

- Buenos días, vengo a por el---

- Sí, tranquilo, puede usted pasar, los chicos de seguridad al lado de la puerta le dejarán pasar, tan solo diga que va de parte de la doctora Watts.

- De acuerdo, muchas gracias.


El hombre dejó atrás recepción, muy a su pesar, tras haber visto la chica tan guapa atendiendo en la entrada. Pese a que las mujeres no tenían nada que ver con sus quehaceres ahí, no pudo evitar pensar si el resto de chicas serían igual de guapas. El ambiente era pesado, cómo si la presión fuera mayor en el edificio. El aire fluía de un modo distinto, más lento, y olía de un modo peculiar... En conjunto, se podría decir que se trataba de un ambiente denso, pesado. Caminó a lo largo del pasillo, viendo que a lado y lado habían algunas fotos de internados y listas con nombres de distintos pacientes. Se acercó a dos hombres jóvenes que custodiaban una puerta también blanca, que daba acceso a las instalaciones interiores, donde estaban los residentes. Habló con ellos, contándoles que venía de parte de la doctora Watts y que tenía permiso para acceder y interactuar con quién quisiera para tomar notas para su trabajo. Entró, y se quedo algo atontado: Vió un gran comedor, donde muchas personas comían. Otras deambulaban por la estancia, cerca de los cristales, observando el exterior, donde estaba el patio. Fue paseando entre mesa y mesa, mirando a cada uno de los individuos con curiosidad. Algunos actuaban de modo totalmente normal, mientras que otros hablaban con las cucharas que les servían para comer la sopa, otros usaban las servilletas para hacerse un gorro, otros estaban furiosos con la ventana... Un sinfin de personas muy distintas a él. Avanzando entre mesa y mesa, pasó a la siguiente sala, una espécie de sala de estar, donde unos jugaban a cartas, otros hablaban entre ellos o para sí mismos, otros estaban simplemente sentados en la sillas tan feas que habían. Lo que él andaba buscando era un caso peculiar de enfermedad mental, y a poder ser, un poco extrema, pero todo lo que veía se le antojaba relativamente y desde el punto de vista cuerdo, normal. Lo cierto era, por cruel que pudiera parecer, que estaba decepcionado con el comportamiento tan normal de algunos de los crminales con falta de estabilidad mental más ilustres del continente... A medida que los minutos pasaban, la mirada curiosa del hombre se tornó aburrida, dejando entrever su decepción. La sala de estar era bastante grande, pero ya se la había mirado de pe a pa. Decidió irse y volver otro día, confiando encontrar algo mejor. Se dió la vuelta y echó a andar. Cuando llevaba unos segundos andando notó algo muy caliente clavado en su espalda, algo no material, algo que ardía. Se giró, y buscó, sabiendo de qué se podía tratar. Busco en un lado y en otro, volvió la cabeza hacia distintos distintos puntos de la sala, sin resultado, hasta que en un movimiento brusco de cabeza se cruzó con una mirada tan ardiente cómo la sensación anterior. Le miraba fijamente, y podía notar cómo la mirada le corroía las entrañas. Se tratab de un hombre mayor, de unos casi 50 años, de pelo negro muy canoso y ojos azules cómo el hielo. En su cara, tenía las arrugas de los ojos muy pronunciadas, y una sonrisa retorcida en el rostro. Se acercó hasta el rincón donde estaba aquél extraño, curioso a la par que temeroso del individuo. Estuvieron a un metro y seguían mirándose del mismo modo: uno asustado y el otro divertido. Poco después, el hombre decidió tomar asiento en frente del sujeto, y sacó una libreta y un boli, se acomodó la gabardina, y se colocó bien las gafas que cubrían sus ojos verdes oscuro.

- Hola, buenas tardes.

- Buenas... Tardes, doctor. Porque hoy es una bonita tarde, no cree? - dijo el hombre exhibiendo esos ojos tan frios con esa sonrisa tan malévola.

- Sin duda, se trata de un buen día... Un poco nublado, quizás.

- Una cosa no quita la otra, señor, a mi me parece una tarde bonita.

- ... Supongo. - dijo el doctor asombrado de la seguridad con la que hablaba su interlocutor y la cordura que transmitían sus palabras, que salían de una boca con una voz algo ronca, grave.

- Dígame, doctor, cuál es el propósito de su visita a un lugar como éste?


Carraspeó un poco y se decidió a contestarle:


- Vengo en busca de datos para una tésis doctoral. Sabe lo que es una tésis?

- Por favor, doctor... - Dijo el hombre fingiendo indignación- Por supuesto que sé lo que es una tésis.

- ...

- Dígame, dónde se graduó usted?

- En Harvard.

- Así que es usted de buena familia?

- Bueno, en mi casa jamás faltó el dinero.

- Un hombre afortunado, sin duda.


A medida que ambos hablaban, el doctor no sabía si sentirse enfermo al lado de la elocuéncia con la que hablaba el otro conversante o, de otro modo, extrañamente sano. El hecho de que aquél hombre con el que hablaba estuviera encerrado le daba a opinar dos argumentos totalmente opuestos, contradictórios, y sin razón: Por un lado, en aquella voz ronca, aquellos ojos, y aquella sonrisa veía un motivo aparente por el cuál aquél hombre estaba ahí... Sintiendo maldad a través de cada uno de sus gestos y palabras, acompañadas por una educación antinatural y decoradas por aquella sonrisa cruel pintada en los labios. Por otro lado, se sentía sumamente fascinado por el modo de argumentar de aquél individuo que se le reveló interesante para su trabajo, pero no podía negar que algo de miedo sentía hacia él... Tras momentos de cavilación, se atrevió, algo dudoso, a lanzar la pregunta que tantas ganas tenía de hacerle:

- Dígame, señor...

- Zaitsev.

- Señor Zaitsev. - Dijo repitiendo su nombre- Por qué motivo está usted aquí encerrado?

La pregunta causó en él una risa incontrolada, que hizo que hasta le saltaran las lágrimas de la risa. Una parte de la gente de la sala les miraba, curiosa. Alguno de los espectadores empezó a decir algo como que la cabra se había metido en el mecánico, o otro que empezó a gritar que el fútbol no era deporte para ratas... Otros simplemente gritaban aterrorizados. El doctor se sentía ciertamente incómodo, pero parecía que el señor Zaitsev estaba más que acostumbrado. El ruido fue cesando, y retomaron la conversa:

- Volviendo a lo que le decía antes, doctor... Estoy aquí por homicídio. Era asesino en serie, y solía matar niños. Por otro lado, soy esquizofrénico.


El doctor quedó petrificado ante la tranquilidad con la que lo había dicho aquél hombre. En el momento en que se lo dijo, perdió el pulso y hizo un tachón en la hoja en la que estaba tomando nota. Volvió la cabeza lentamente, y miró al hombre con unos ojos temerosos, detrás de los cristales de las gafas, que no podían ocultar su miedo. Zaitsev se mostraba frío y igual de sonriente.

- Tranquilo, estoy en rehabilitación. Estoy ''curado'' - Dijo intentando ocultar una risa cruel sin éxito.


Recobrando el sentido, el doctor aspiró aire, y lo soltó. Decidió volver a la carga.

-Cuantas vítimas, en total?

- 23

- Y lo de su esquizofrénia?

- Es un caso grave, o eso dicen los que me atienden. Por ese motivo, me medico. Ahora mismo soy inofensivo, el problema es cuando pierdo constáncia de mi yo para dejar salir al destripador que dió que hablar a la policía.

- ... Así que se trata de esquizofrénia, puesto que es consciente de sus cambios de personalidad.

- Sí, no es ningun trastorno bipolar, de lo contrário, yo no sabría que hay otro ''yo'' en mi.


El doctor iba tomando nota de todo, con calma. El rasgueo del boli contra el papel y el silencio profundo tras cada palabra de aquél asesino creaban una situación incómoda para él.

- Por cierto, doctor, no me ha dicho usted su nombre...

- Matt Stewart.

- Un placer, señor Mathew.

- Matt, por favor.

- Matt pues.


La mañana transcurrió lenta. Estuvieron hablando un buen rato, hasta que a las 15:00 se despidió de él para ir a comer algo. Sacó los apuntes mientras esperaba que su menú de comida basura ( comió en un Burger King) llegara. Fue repasando cada línea, recordando sin poder evitarlo la cara de aquél homicida chalado. Los gestos, el modo de hablar.... Le hacía sentir escalofríos, miedo... Pero de algún modo, se sentía obsesionado por todo el conjunto. Por la tarde, decidió volver al manicómio a hablar un poco con el sujeto. Caminó, haciendo todo el recorrido de nuevo hasta donde antes había encontrado a su mina de oro para la tésis. Lo encontró en el mismo sitio, pero lo notó muy distinto.

- Señor Zaitsev?

- Qué carajo quiere?

Le temblaban los brazos, y de tanto en tanto exhibía una sonrisa retorcida, cómo un tick nervioso.

- Disculpe? Había quedado con usted para hablar de nuevo...

- Tu madre es una zorra, y un día la voy a violar, sé que le gusta... - Dijo en medio de una risa aguda.

- Disculpe? Se encuentra usted bien?

- A tu hermana también me la voy a follar, yankee de mierda.


El doctor Stewart se levantó y fué a hablar con la enfermera de guardia, preguntándole por la medicación del señor Zaitsev. Ésta negó con la cabeza, diciendo que no le habían dado su correspondiente dósis a la hora determinada. Mientras la enfermera iba a por los medicamentos, el doctor se apresuró a la sala, temiendo lo peor. Seguía sentado ahí, iracundo, tembloroso, esquizofrénico perdido.


- Escuche, ahora mismo traerán su medicamento, tiene que relajarse...

- Tú no sabes nada... TÚ NO SABES NADA...


La mirada furiosa del aquél enfermo se le clavaba en los ojos, sintiendo una vez más cómo le corroía. El señor Zaitsev se levantó.

- Tengo que beber agua, me das agua, por favor?

- p-pero...

- No tienes agua? Quieres que le diga a mi amigo que te mate y que se cargue a tu familia?

- Joder, esto se me escapa... ENFERMERA!!

- Fíjate cómo grita éste apuesto doctor, Thomas, no te hace gracia el terror que transmite? A mi me resulta sencillamente sublime... Qué dices? Que no te cae bien...? Pues es una lástima, yo le tengo cierto cariño...

- Dónde está la puta medicación?!

- CÁLLATE HIJO DE PUTA! No ves que no escucho a mi amigo? Qué? Matarle? No digas bobadas, Thomas! Sí, en cambio, matar a Will sí que sería divertido...


El hombre de casi cincuenta años empezó a correr, extasiado, y riendo a carcajadas. Iba desarmado, pero la situación era realmente preocupante...

- No, no! SEÑOR ZAITSEV! SEÑOR ZAITSEV!


El doctor echó a correr detrás de él, pero fue muy tarde: Se había abalanzado sobre un hombre que iba en silla de ruedas, derribándolo de ésta. Le arrancó la túnica del pecho y empezó a arañarle y a morderle, gritando y riendo fuerte. El doctor se abalanzó sobre él, arrancándole de su víctima, que sangraba por la barriga. Rebotado, se volvió hacia el que lo había sacado de su éxtasis e intentó agredirle. Tenía la boca llena de sangre, y daba repulsión. Empezó a pegarle en la cara, rompiéndole las gafas. Llevaba ya unos segundos golpeándole en la cara cuando aparecieron la enfermera y dos guardias que lo redujeron mientras la enfermera lo sedaba. Aliviado de que se lo hubieran quitado de encima, se palpó la cara, notando hinchada una de las mejillas. Se quedó ahí un poco más, esperando a que el señor despertara. Estaba en la misma estancia que él, una habitación muy pequeña cerrada por una pierta firme de acero chapado y donde tan solo había una cama, esperando pacientemente... Hacia las 8, el señor Zaitsev se despertó, extrañado por las circunstáncias en las que se encontraba...


- Doctor Stewart? - Dijo con la voz temblorosa a causa del sedante que se le había administrado, que lo había dejado algo atontado.

- Buenas tardes, recuerda algo?

- Eh? Qué está usted diciendo?


Le explicó lo sucedido, y el paciente se disculpó. Mantuvieron una charla larga e interesante, en la cuál lo único incómodo era esa sonrisa cruel que se le dibujaba a veces en la cara. El miedo seguía presente en el doctor, pero cada vez menos. Quedó sumamente impresionado de lo peligrosa que puede ser una persona con trastornos esquizofrénicos, pudiendo ser a la vez tan educada y culta, y al mismo tiempo tan excéntrica y psicópata. El doctor Stewart pidió que se le quitara la camisa de fuerza, y así fue. Estuvieron un rato juntos, y, a la despedida, el señor Stewart ya no sentía más motivos para temerle, sabiendo que lo habían medicado. Justo cuando iba a salir por la puerta de hierro blanca, notó cómo unas manos se cerraban alrededor de su cuello y lo derribaban al suelo. Después, notó ls mismas manos rebuscando algo en los bolsillos, sacando un bolígrafo de estos. Sonriente, histérico y 100% feliz sumido en un nuevo éxtasis aún más profundo que el anterior, el señor Zaitsev empezó a apuñalarle una vez y otra con el bolígrafo, y aunque ya estaba agonizando y en breve iba a morir, seguía... Le quitó a ropa, lo tumbó en la cama, y le puso la misma camisa de fuerza que llevaba él hasta hacía unos minutos. Se golpeó un par de veces en la cara contra la pared hasta conseguir la hinchazón parecida a la de un puñetazo. Se vistió con la ropa, se puso sus gafas, y salió sonriendo, expresando esa risa tan cruel y fría. Abandonó la estancia, dejando a solas al doctor con sus últimos minutos de vida. Éste, pensó resignado en cómo de inteligente puede ser una persona enferma, habiéndole superado pese a estar totalmente sano de cualquier trastorno mental. La sangre se derramaba por debajo de la camisa de fuerza, dejando una marca roja en esta, mientras la cama se teñía lentamente de rojo, la misma cama que contenía un pobre ingénuo vencido por la buena voluntad...




P.D: Título de la entrada sacado de la canción de Metallica, Welcome Home ( Sanitarium)

domingo, septiembre 05, 2010

Ansias NO argumentadas.


Y es que cuando te fuerzas, no lo consigues, no hay modo... Te sientas en la silla, sintiendo que quieres escribir algo para llenar ese agujero llamado ansia, pero a la que le das a nueva entrada, las cosas cambian para muchos, sobretodo si eres uno de esos que les gusta improvisar. La página siempre será la misma, pero... Nosotros no. Una experiencia fugaz que nos de lo que nos falta para escribir un buen relato. Una sensación que haya sido breve pero intensa. Una frase bien argumentada que nos haya hecho reflexionar e inspirado algo... Mil millones de formas de inspiración ARGUMENTADA... La cosa es cuando te apetece escribir gratuitamente. Empiezas con un relato, y no lo acabas, no estando completamente satisfecho. Borras. Escribes otro. Vaya porquería. Miras al ordenador con indignación, sabiendo que éste no tiene la culpa. Las personas son inestables, tienen recuerdos que les vienen como un flash y desaparecen del mismo modo, tienen memoria selectiva, tienen SENTIMIENTOS. Un día uno se sienta ( desde mi punto de vista preferiblemente por la noche), y tal cuál se ha sentado a escribir, le ha dado a nueva entrada y las manos escriben solas. Un bonito paisaje marino acompañado por personajes turbados, con una trama que tiene gancho, una casa enorme dispuesta a ofrecernos temores inimaginables, un bosque misterioso poblado por seres no menos misteriosos... Histórias memorables, de esas que curiosamente gustan a uno mismo y a los que la leen, de esas que te dejan profundamente satisfecho y saciado, de esas que te lees día sí y día también pensando que podrías escribir así de bien siempre. Lo peor es recordar que hay noches que ese mecanismo curioso se activa y te da la tan perseguida inspiración para saciar la comunmente conocida, archienemiga, ansia de satisfacción. Nada más lejos de la realidad... Porque en el momento que uno piensa eso está pasando por alto la constáncia y el límite de la inspiración humana, muy limitada a momentos y desbordante en otros, siempre potenciada por los sentimientos, que pueden sentar como un auténtico éxtasis, un chute que te da un subidón, y si te preguntan por el bajón de luego contestas que te da lo mismo, total, te has quedado satisfecho y saciado... Como si de una droga real ( que yo diría que es incluso más real que las que existen) se tratara. Lo curioso es que cuanto más gratuitamente intentes escribir, más verás cómo se te escapa el tren, siendo tú un trabajador dormido que lo pierde con las maletas en la mano corriendo detrás de él, apretando con fuerza y furia el botón para abrir las malditas compuertas que te dan acceso a tu medio de transporte personal e intransferible que te lleva a un destino peculiar: La inspiración. Evidentemente, en ese tren en el que te preparas un buen argumento, no irás acompañado de cualquiera. Irás acompañado de quién TÚ quieras: Una chica muy guapa, un buen amigo, un agudo enemigo, una persona malvada sin razón de ser, un sentimiento que a través de la imaginación mientras vas en el trayecto a la inspiración te ha ayudado a aconseguir plasmar ese miedo o ese sentimiento hasta un punto insospechadamente real... Plasmar algo de ti, una carencia, una virtud... Un pequeño reflejo de ti, vamos... Porque de algún modo, está relacionado contigo... Una vez más, nada más lejos de la realidad, puesto que el trabajador pierde ese tren mientras pulsa el botón un 80% de las veces que lo intenta, llegando a la hora por los pelos a escribir algo decente, estando el pobre trabajador mal arreglado, cansado, echo polvo, habiendo cogido taxi en vez de ese bonito tren... Lo que se dice ''un apaño'', vamos. Todo sea, todo, todo, todo, por un momento de paz con uno mismo sabiendo que has escrito algo mínimamente decente. A algunos os parecerá curioso el relato, sintiéndoos identificados... Otros, pensarán que el mamarracho detrás de la pantalla se aburría mucho... Pero, sinceramente, lo más curioso de la situación es que cuando uno no encuentra la inspiración para escribir ese algo mínimamente decente y sin querer resignarse a coger ese taxi que dice claramente que has llegado tarde, y se nota. Qué hace uno cuando llega tarde y pasa de resignarse a coger ese taxi? Se resigna a despotricar contra la situación. En conclusión: Maldita INSPIRACIÓN!... Pero, entre nosotros, el caso del trabajador resignado a NO coger ni siquiera el taxi y que se dedica a despotricar contra su própio error, no es mi caso, verdad? ( cara intrigada por conocer la respuesta)

martes, agosto 31, 2010

Stuart Mill


Las latas de cerveza medio vacías abundaban encima de la mesa, junto a cestas de fruta, como si de una mezcla de bodegón y ''pop art'' se tratara ( las latas hacían de fiel modelo a la famosa lata de tomate Campbell). Y en el sofá, estaba el gordo, durmiendo tan plácidamente, con la tele encendida y los ganchitos desparramados por el suelo, caídos del recipiente que tuvo entremanos hasta que se durmió y las fuerzas le fallaron, dejando una bonita alfombra teñida de naranja por los ganchitos con sabor a queso. Como el ''buen hombre'' siempre se quedaba dormido a base de latazos de cerveza, ganchitos, y mirando la tele, ya tenía por costumbre llevarse el despertador... Pese a que eso no tenía mucho sentido, puesto que estaba en el paro desde hacía 4 meses por sustraer dinero de la caja a hurtadillas, así que lo de levantarse temprano no era que le pegara, precisamente. Por si eso no era suficientemente indecente, hay que añadir que se quedaba mirando la tele hasta las 3 de la madrugada, cuando echaban la ''programación infantil'' y esos anúncios donde salían chicas guapas con poca ropa anunciando páginas online de chateo constructivo. La rutina que vivía era sencillamente glamurosa, y eso aún es ir corto de palabras, ojalá el hombre tuviera un mote aún mejor para definir su plácida vida a base de ser un impresentable. Cómo cada mañana, el despertador le sonó a las 7:30 de la mañana, y, como cada mañana, la misma reacción: puñetazo para detener el despertador ( gastaba más en despertadores que en cerveza, imaginad). La reacción solía ir acompañada con palabras como ''me cago en la puta'' mientras se frotaba los ojos con el aliento cantando a cerveza. Se incorporó en su sofá azul y se puso las zapatillas, que tenían agujeros y se le veían algunos dedos del pie sobresaliendo. Para seguir el horario de cada día, una vez incorporado dió los buenos días a su esposa amablemente:

- Mónica, el desayuno!!

Se levantó y fue camindando con parsimónia hasta el baño. Se bajó la bragueta y sacó el pequeño bulto que tenía entre las piernas y empezó a orinar. Aún estaba dormido, así que parte de la faena fue a para fuera de donde tenía que ir. No quedaba papel higiénico ni para lavarse él ni para lavar el desastre, y le daba palo ir hasta el armario donde tenían el de repuesto, así que lavó los mojones con la toalla de las manos, tranquilamente. Se desplazó hasta la habitación matrimonial a buscar su reloj de pulsera. Su esposa aún dormía, así que la despertó:

- Joder Mónica, el desayuno!

Se puso el reloj y se fue con su esposa detrás. Él fué a la mesa del comedor, que se encontraba de lado a la ventana del pequeño piso, donde podía ver más pisos. Esperó impaciente a que su esposa le trajera el desayuno. Se sentaron juntos, y el hombre empezó a comer, masticando con la boca abierta las tostadas con mantequilla y mermelada y hablándole a su esposa, soltando perdigones como si de un volcán se tratara ( pero sin lava).


- Haj de llevar al niño a la ejcuela aún, no? Puej dejpiértale - Dijo con la boca llena, escupiéndole un trozo de mermelada de fresa a la cara a su esposa. Ésta se lo apartó, sin poner ninguna cara en especial.


Las horas iban pasando, y hacia las 11, cuando a su esposa le tocaba lavar la casa, bajaba a darse una vuelta por la avenida cercana a su casa, haciendo turismo cultural de bar en bar hasta la hora de comer, cómo cada día. Era miembro V.I.P de bares igual de asquerosos que la Taberna de Moe de los Simpson, más o menos, y frecuentaba por allí todas las mañanas y todas las tardes hasta la hora de cenar. Dieron las dos de la tarde y se despidió del tabernero para ir a comer a su casa:

- Venga Manolo, cabroncete, a ver si te cepillas a esa guarra!

- Claro tío, tú déjamelo a mí!


Con la misma parsimónia de cuando iba al baño, fué a casa, donde se lo encontró todo hecho, como cada día, sin que él hubiera tenido que mover un dedo. Su esposa y su hijo le esperaban para comer. Se sentó y empezaron todos a comer.

- Mira mamá, mira lo que me han dado en el cole por quedar primero en una carrera! - Dijo ilusionado el niño de 7 años

- Qué es esa basura, Tomás? - Replicó tan agradablemente su padre

- Una medalla - dijo el niño bajando la vista y sintiéndose oprimido por su padre, como cada vez que abría la boca...

- Anda, qué narices dices niño? - Dijo pegándole una colleja sin que la madre dijera nada.


El niño empezó a llorar en silencio mientras la comida se desarrollaba con el mismo silencio. En cuanto acabaron, a la esposa le tocó recoger la cocina y al marido la siesta en el mugriento sofá. Se levantó a eso de las seis de la tarde y se puso las zapatillas. Bajó al bar a hacer una cerveza con sus amigos mientras se echaban algunos futbolines y a ratos veían El diário de Patricia en la tele del bar. Se le pasó el tiempo volando hasta las 10, cuando se despidió de su mejor amigo, el tabernero, y se fue a su hogar. Cenaron y ordenó a la esposa que pusiera a dormir al niño una vez finalizada la cena. Se quedó solo en la sala con 4 laas de cerveza,unos frutos secos para picar, un despertador nuevo, las luces apagadas, y la tele. Y vuelta a empezar. Así los 365 días de cada año ( excepto cuando tenía esos trabajos que duraban un amén por ser demasiado buen empleado.)





Adivináis la moraleja?

Una pista: El nombre de la entrada y la imágen elegida

Para los que no se os ocurra nada tenéis la respuesta más abajo.





































































''Más vale una persona insatisfecha que un cerdo satisfecho'' Stuart Mill ( Filósofo utilitarista)